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Opinión|Vivienda emocional

Opinión

Vivienda emocional

Decía Aristóteles que 'no hay nada en la mente que no haya pasado antes por los sentidos'. Es por ello que para que una vivienda o casa sugiera una emoción o varias emociones primero debemos identificar cuál o cuáles deseamos para luego estudiar qué parámetros se necesitan para alcanzarlas.

La experiencia del confinamiento nos ha hecho mirar hacia nuestros espacios de habitar, para quienes pasaban mucho tiempo fuera de la vivienda ha sido el momento de revisar si todo en la casa funcionaba. A caso dos años nuestras premisas son que haya belleza y un entorno saludable: luz natural, ventilación, materiales naturales, etc. Por todos esos elementos adquieren protagonismo conceptos que antes se presuponían aislados como la biofilia, el Feng Shui y el neurointeriorismo; ahora la arquitectura y el interiorismo los fusiona y conjuga para que todos funcionen bajo el concepto de vivienda emocional.

Pero en sí, ¿cómo podríamos definir una vivienda emocional? Pues sería aquella que está pensada para conseguir sentir una emoción previamente definida.

El interiorismo emocional-sensorial no puede acabar solo en el uso de unos determinados materiales, la colocación de unas plantas o una ventilación cruzada, por ejemplo, debe pensarse cómo son esos espacios, cómo se recorren y qué regalo visual y físico encontramos a cada paso.

Una idea muy interesante es la etoecología, que estudia el comportamiento de los seres vivos según su entorno. Y esto tiene que ver con lo emocional porque, así como sea nuestro espacio, fluiremos o nos inquietaremos.

Sabemos que los picos o los elementos puntiagudos nos hacen estar en alerta, nuestro cerebro y en concreto la amígdala, está en modo defensa, es por ello que todo lo que tienda a ser blando, suave o curvo, va a ayudar a relajarnos.

A todo esto, hay que sumar que somos orgánicos, somos agua y como tal nos gusta ocupar el espacio que tenemos de manera natural. La ergonomía es clave para mejorar nuestro ambiente, no solo ergonomía física, también mental. Por todo ello unos recorridos curvos, sin ángulos donde además haya alternativas (acortar distancias entre las partes de la casa) va a hacer que nuestro cerebro/cuerpo se sientan mejor.

La colorterapia es otro aspecto muy estudiado y se sabe que ciertos colores incitan a unas cosas u otras. Por ejemplo, el amarillo está relacionado con la alegría y la creatividad, el rojo con la velocidad y el hambre (por ello los restaurantes de comida rápida lo utilizan mucho), el azul con la calma y la concentración.

La biofilia significa de forma muy resumida el amor por lo natural, esto no solo implica al mundo de las plantas, hay muchas maneras de acercarnos a eso sin necesidad de contar con un jardín o unas plantas en casa. Tres ejemplos básicos pueden ser: uso de materiales naturales, utilización de geometrías orgánicas, y diseños que recuerden o sugieran elementos de la naturaleza (nubes, sol,  montañas, flores o animales).


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