OpenA
Siete Puntos

¿Y si...

Siete Puntos

¿Y si...

1. ... no fuera AMLO? Quizá atenderíamos más al fondo de lo que dice y no a la forma utilizada. Ahora que el presidente visitó la ONU en New York, recordé una anécdota de hace años. Fui invitado como sinodal para aplicar un examen oral a jóvenes que estudiaban filosofía. Mis dos acompañantes en el tribunal académico, profesores de la institución, conocían muy bien a los muchachos, y me fueron platicando de sus capacidades conforme pasaban a encarar la prueba. "Este es el que mejores calificaciones obtiene", me advirtieron sobre uno de ellos.

2. Sin embargo, y para sorpresa nuestra, el brillante alumno respondió de manera pésima a lo que le pregunté. Por calificación le endilgué un seis reprobatorio. Los dos académicos, justificando su terrible desempeño –"se puso nervioso con usted"–, y afirmando que le darían una baja nota, le otorgaron un... ¡9.5!. No salía de mi asombro cuando pasó el más limitado del salón. "Batalla mucho para concentrarse en las clases", lo definieron. Pero respondió de manera excelente y le puse un 10. Mis colegas en cambio un... ¡7!.

3. Comprendí que era imposible pretender algo de objetividad, pues los mentores ya tenían muy bien encasillados a sus estudiantes. Me parece que lo mismo sucede con López Obrador. Sus fieles seguidores no sólo inflan sus pretendidos logros, sino que también disculpan sus errores. La pasión apoyadora no les permite ver, y mucho menos aceptar, sombras en su desempeño. Lo mismo sucede del otro lado. Los enemigos de la 4T enaltecen los yerros de su abanderado, y se niegan a aceptar sus aciertos... como los dos mentores mencionados.

4. Un ejemplo de este encuadramiento subjetivo, me parece, lo constituye el discurso de AMLO, al encabezar la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU. En una breve alocución, propuso un plan global de lucha contra la pobreza que permita una vida digna a 750 millones de personas que viven con menos de $2 dólares al día. El financiamiento provendría de las personas, las corporaciones empresariales y los países más ricos del mundo. Las reacciones que se dieron en nuestro país eran de esperarse: brotó a raudales el subjetivismo comentado.

5. Por una parte, incondicionales del Presidente como Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum se volcaron en elogios, calificando como un hito histórico lo afirmado por el tabasqueño. En la banqueta de enfrente pasó lo mismo... pero diferente –ya ven que en "Las Mañaneras" las cosas no son falsas... pero tampoco verdaderas–. La propuesta fue calificada como la pretensión de un superestado cuatroteizado, al hablar AMLO de un "estado mundial de fraternidad y bienestar", y también descalificada como una burda repetición de las prédicas diarias presidenciales.

6. ¿Y si atendemos a lo dicho y no a quién lo dijo? ¿Qué pasaría si la propuesta proviniera de otro personaje, simpático para gran parte de la opinión pública: el Papa Francisco? No olvidemos que en la Fratelli Tutti escribió: "Necesitamos desarrollar esta conciencia de que hoy o nos salvamos todos o no se salva nadie" (#137) y "Necesitamos que un ordenamiento mundial jurídico, político y económico incremente y oriente la colaboración internacional hacia el desarrollo solidario de todos los pueblos" (#138). ¿Es muy difícil que los ricos sean generosos?

7. Cierre ciclónico. Pues ya existe un nuevo y poderoso Grupo Monterrey, y no es de empresarios, sino de... ¡obispos! Además de que nuestro arzobispo fue reelecto por sus hermanos en el episcopado para presidirlos en los próximos tres años, el obispo vicepresidente –de Mérida– y el obispo tesorero –de San Juan de los Lagos– también son regios. ¿Estamos ante una confabulación política de estos clérigos? De ninguna manera. Es el resultado de su excelente preparación académica y su todavía mejor desempeño pastoral

papacomeister@gmail.com

×