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Opinión|Zoológico La Pastora ¿Extinción o renovación?

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Zoológico La Pastora ¿Extinción o renovación?

Los zoológicos cumplen una función vital en la sociedad actual, sobre todo cuando se manifiesta el desequilibrio ecológico, el calentamiento global y las extinciones de las especies. Han dejado de ser centros de divertimento o pasatiempo, para convertirse en recintos que permiten crear conciencia ecológica y una relación armoniosa entre la comunidad y el medio ambiente. Se han vuelto centros de conservación y de educación, de estudios científicos e investigaciones, de rescate y de intercambio genético. 

Un gobierno humanista estaría preocupado por brindar a los nuevoleoneses un zoológico de primer mundo, que fuera modelo internacional de cómo deben preservarse y reproducirse los animales; sin embargo, al gobierno que encabeza Samuel Alejandro García Sepúlveda solamente le interesa publicar ocurrencias e historias frívolas en el Instagram, ahora le toco el turno al Zoológico La Pastora, vemos a continuación.

Fue inaugurado en 1985, con el objetivo de proporcionar cultura a sus visitantes, así como mantener y perseverar especies de flora y fauna silvestre, desde entonces ha ofrecido a la comunidad un lugar de esparcimiento y recreo. Lamentablemente, las autoridades estatales han escatimado recursos para mantener al día este importante espacio ecológico, actualmente luce descuidado, al borde del colapso. 

Estos son algunos datos duros que dan cuenta de un zoológico en ruinas: dispone una superficie de 26.22 hectáreas, donde sobreviven 630 animales aproximadamente, cuyo mantenimiento es de $600,000 pesos mensuales que aporta el gobierno estatal; en sus tres décadas de vida no ha generado ninguna publicación científica ni tiene registrado algún programa de reproducción o reintroducción de especies nativas, al año nacen 65 y mueren 45 animales y no se tiene contemplado traer especies que llamen la atención como koalas o pingüinos, algo que es muy común en los grandes zoológicos del país.

Es deplorable el censo de varios animales, por ejemplo, de tres jirafas que tenía, todas están muertas, y de los cuatro elefantes solamente sobrevive uno, por cierto, el primero en Latinoamérica en nacer en cautiverio. Un rinoceronte, especie en peligro de extinción, tiene más de 30 años sin estar en contacto con otro de su especie, nunca se reprodujo y aún está en edad de cruzarse. La misma soledad la padece una chimpancé que la mantienen encerrada, sin disponerle compañía de su misma especie. Así se puede enumerar una larga lista de casos en donde el trato animal es inadecuado y al margen de las normas internacionales que rigen esta importante materia. 

Hay que decirlo con todas sus letras: el parque La Pastora no cumple con la normatividad que sugiere la Asociación de Zoológicos y Acuarios de México.

Si se pretende rescatar este espacio y darle una mejor funcionabilidad, la solución no es desaparecer el zoológico como lo han sugerido algunas personas; lo que se tiene que hacer es inyectarle más presupuesto, cambiar la mentalidad de las personas que ahí laboran, deben ser empleados con vocación; es decir, profesionistas que amen la naturaleza y no burócratas que solamente se fijen en cumplir un horario determinado, descuidando a los animales por varias jornadas.

El zoológico tiene muchas asignaturas pendientes y todavía puede brindar muchos beneficios a Nuevo León. Si el gobierno tiene voluntad de cambiar el destino de este espacio ecológico debe ponerlo en manos de los expertos, gente de la UANL y el ITESM, de los zoológicos internacionales vanguardistas y de las organizaciones ciudadanas. Por ningún motivo se debe permitir la intromisión de los políticos, que además de desconocer el manejo de los zoológicos, solamente buscan sacar provecho para ellos y sus rapaces aliados.

En Nuevo León disponemos de las mejores universidades, los mejores hospitales y un estadio vanguardista, en contraste, tenemos el peor zoológico del país. Esto tiene que cambiar ¡Ya!

En conclusión, urge transformar el Zoológico La Pastora para que sea un santuario de resguardo, reproducción y reintroducción de los animales a la naturaleza. El gobierno debe enfocarse en todo lo relativo a la armonía y preservación de lo más importante: su gente.


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