Opinión

El arte hecho marca de lujo

Las colaboraciones entre firmas de moda y artistas plásticos ofrecen al comprador la oportunidad de adquirir una pieza con un doble valor.

Si un genio apareciera en este momento dispuesto a concederme un par de deseos, sin pensarlo le diría: ¡mándame a París! ¿El motivo? Quiero ver la tienda de Louis Vuitton, en Champs Élysées.

Y es que, la colaboración de la marca con la artista plástica Yayoi Kusama trajo al mercado una serie de bolsas, mascadas, maletas y todo tipo de accesorios con diseños exclusivos que se distinguen por tener los tradicionales puntos de colores que son tan distintivos en el arte de la japonesa.

Sin embargo, en esta ocasión, la marca también incluyó, entre otras cosas, singulares decoraciones para sus vitrinas y tiendas alrededor del mundo. Así, los parisinos despertaron hace unos días con una Yayoi gigante pintando puntos de colores a la Maison de Champs Élysées.

Una escultura gigante de la artista, pincel incluido, decora la tienda y sin duda llama la atención de quienes circulan por la zona. En otras tiendas, como las de Nueva York, instalaron robots de Yayoi que simulan estar dibujando sus puntos en los aparadores.

Este tipo de colaboraciones no son nuevas para la marca. Cuando Marc Jacobs llegó como director artístico de la casa, en 1997, se marcó un cambio cultural en sus diseños, así en 2012 se tuvo una primera colección con Yayoi Kusama y luego otra con Jeff Koons, (famoso por sus esculturas de globos), con quien hicieron “The Masters Collection”, una serie de accesorios y prendas que llevaban obras de Van Gogh, Rubens y Da Vinci.

Para los compradores este tipo de relación marca-artista representa una oportunidad de adquirir una pieza que tiene doble valor, por un lado es un artículo de lujo de una marca reconocida, y por el otro es una pieza que tiene el sello de un artista plástico de renombre del cual probablemente sus piezas tradicionales difícilmente estén en el mercado para ser adquiridas por cualquier persona.

Uno de los precursores de estas colaboraciones fue Salvador Dalí, quien en la década de los años 30 se unió a la diseñadora italiana Elsa Schiaparelli para crear el famoso Vestido Langosta, así como el Sombrero Teléfono, el Vestido Esqueleto, entre otras piezas, que en su momento asombraron a la audiencia por su diseño y que ahora son piezas de museo.

Otras marcas que se han sumado a este tipo de colaboraciones son Salvatore Ferragamo que en el 2018 se unió al artista poblano Esteban Fuentes de María para lanzar una edición limitada de 300 pares de sneakers para caballero intervenidos por el pintor.

También la Casa Dior que tradicionalmente se suma a diferentes creadores para el proyecto “Lady Dior As Seen by Art Capsule”, el cual busca que artistas reinventen el icónico bolso Lady Dior; algunas de las piezas creadas se venden y otras solo se exhiben. 


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