Opinión

JR, Sanmiguel y Manuel, fuera de foco...

JR, Sanmiguel y Manuel, fuera de foco...

Cada que me juran que la sociedad latina, la mexicana, la tamaulipeca, está cada vez más politizada, no paro de reír. Los datos ahora mismo son de un alto “valemadrismo” sobre la importancia de tener decentes representantes en el Senado.

La portada de ayer en el Diario de Ciudad Victoria es clara cuando advierte que en el resumen de los sondeos el 81.2% “no irá a votar”, en el proceso de elección extraordinaria del 19 de febrero en Tamaulipas. Y ya estamos solamente a 27 días y descontando.

Y es que cuando se trata de tener claridad sobre lo que representan “los legisladores”, en los tres órdenes de gobierno; regidores y síndicos en los ayuntamientos, los diputados locales, federales y los senadores, todos, tienen bien ganada la sospecha de que son “unos levantadedos”.

Y no es por agredir, solamente confirmo los datos a los que hemos tenido acceso, en los que se sostiene que a la sociedad electoral de todas las latitudes en nuestra amada república, hombres y mujeres, no encuentra una vinculación que le dé beneficios directos.

Distinto es los que pasa con quienes tienen espacios de poder de carácter ejecutivo. Secretarios de Estado, locales y federales, directores y, por supuesto, gobernadores, por algo que es bastante claro.
Ellos tienen dinero para repartir en distintas vías. Servicios públicos, becas, desarrollo urbano, bienestar social, deporte, cultura, etcétera, y porque además el Poder Ejecutivo es una agencia de colocaciones de negocios y empleos.

Ese es el “quid” del asunto y en la tragedia, porque así fuimos educados en una ignorancia colectiva conveniente en al menos un siglo, donde todos los partidos políticos han colaborado para sus fines de control social.

El mismo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, recientemente tuvo uno de los resbalones más peligrosos para su futuro rumbo a 2024 al señalar:

A) “No es un asunto personal, es un asunto de estrategia política. Y el ejemplo, muy doloroso que tenemos los mexicanos, es el caso del asesinato del presidente Madero, un hombre bueno [...] pero predicaba en el desierto y con lo que podía llevar a cabo su plan, y no era fácil, la condición era el que se apoyara con los campesinos, con el zapatismo, para afianzarse y enfrentar al antiguo régimen”.

B) “Nosotros hemos aprendido eso, y es una lección para todo el que quiera llevar a cabo una política de transformación: se necesita contar con base social de apoyo, de respaldo; si no, no funciona”.


C) “Ayudando a los pobres va uno a la segura, porque ya saben que cuando se necesite defender, en este caso la transformación, se cuenta con el apoyo de ellos. “No así con sectores de clase media, ni con los de arriba, ni con los medios, ni con la intelectualidad, entonces no es un asunto personal, es un asunto de estrategia política”.

Total… abajo no entienden que no entienden… y eso también es corrupción…


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