Opinión

Por qué no creo en el ChatGPT

Por qué no creo en el ChatGPT

El ChatGPT es una revolución de la inteligencia artificial. De eso no hay ninguna duda. Pero advierto un problema entre tanta celebración colectiva: nos estamos quedando sin textos de alta calidad.

En la medida en que se sofistican los buscadores (y no nos engañemos, el ChatGPT es un motor de búsqueda), se trivializan todos los contenidos.

Porque el ChatGPT no crea contenido; procesa los ya creados en otros motores como Google. Y quién nos diga lo contrario nos está mintiendo.

Cierto: es toda una proeza que si a Netflix le tomó 3.5 años llegar a 1 millón de usuarios, y a Facebook le tomó 10 meses, y a Spotify cinco meses, a ChatGPT le tomara cinco días para alcanzar 1 millón de usuarios registrados.

Sin embargo, estos alcances son meras estadísticas; metas cuantificables, no valor agregado.

Muchas tareas que ahora hacemos los consultores, los maestros o los programadores, pasarán a ser parte del uso de ChatGPT. Bien por eso.

Tengamos claro que ChatGPT superará tarde o temprano a Google como motor de búsqueda, formando su propio big data. Sobre todo ahora que Google va en franco declive en el mercado bursátil.

Pero este logro es de carácter comercial, no científico. Y la humanidad evoluciona gracias a los avances científicos, más que a los avances comerciales de una sola empresa, por muy revolucionaria que esta sea.

Un chatbot es un logro comercial, no científico. ¿Y qué es un chatbot? Es un programador informático que se usa en marketing o en ventas, para relacionarse con su clientela, basado en la inteligencia artificial, capaz de mantener una conversación con un usuario sobre un tema específico.

Ojo con lo anterior: destaco que es un programador que se usa en marketing, no precisamente en la ciencia.

Los archivos de respuesta predeterminada que usa ChatGPT no los creó el sitio, lo que creo fue un algoritmo que los rastrea y nos los pone literalmente en bandeja para nuestro consumo.

¿A dónde voy con todo esto? A convencerte de que el CharGPT no es más que la concentración de información, volviendo la creatividad en una simple respuesta rápida. Esto afecta gravemente la investigación científica.

Y lo peor: nos hace creer que una simple hazaña estadística de “pattern matching”, o de “machine learning” es sinónimo de razonamiento humano, eso que nos ayuda a distinguir entre lo verdadero y lo falso.

En otras palabras, el ChatPGT promueve las fake news. 


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