Opinión

Proxpol

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En medio de una turbulenta nube de confusiones donde los hacedores de la política nos siembran la tatema de incertidumbre más que de certeza, confianza y tranquilidad por la poca claridad de sus acciones en contra de la inseguridad, el municipio de Escobedo no sólo ha dado un gigantesco paso ascendente para resguardar lo mejor posible la seguridad de sus habitantes con su Policía de Proximidad, mejor conocida como “Proxpol”, sino que se ha convertido en el modelo a seguir.

Pero más allá de eso, es la continuidad en el ejercicio de un poder honesto, sano y bien intencionado, el que ha permitido que este municipio haya dado un paso abismal para salir de las pantanosas aguas de la inseguridad y convertirse en pocos años, en una de las comunidades municipales más pujantes, seguras, tranquilas y confiables del país.

Y no por ello quiero decir que Escobedo esté exento de lamentables hechos delictivos como el registrado el pasado sábado; sin embargo, la voluntad de servir realmente a la comunidad y de hacer bien las cosas les ha impulsado de forma gradual a cambiar su filosofía policial y todo el protocolo de operaciones en las áreas de seguridad y de justicia, lo que les ha permitido al paso del tiempo y los resultados positivos, ser reconocidos por sus logros, no solo por el ciudadano común y corriente, sino a nivel nacional e incluso, internacional, como uno de los pocos “municipios modelos” que tiene el país en materia de seguridad.

Mientras que, casi como parte de nuestra cultura, nos hemos acostumbrado a escuchar quejas y justificaciones por la falta de acciones contra la inseguridad, en Escobedo la mística de su compromiso con la sociedad, ha sido la de optimizar las operaciones implementando estrategias de inteligencia para eficientizar la seguridad y garantizar a la comunidad certidumbre, tranquilidad y confianza.

Cierto es que al paso del tiempo y el crecimiento ordenado y correcto registrado y que se ha traducido en el bienestar de los habitantes de ese municipio, este mismo crecimiento ha hecho que Escobedo se convierta en territorio cada vez más atractivo no sólo para delinquir, sino para que las cabezas de grupos delictivos habiten en él de manera furtiva.

Es por ello que se requiere de una labor inteligente y diaria y como parte del compromiso que el gobierno municipal tiene con sus gobernados, sus mandos policiales ha desarrollado desde tiempo atrás un ejemplar modelo de seguridad que arrancó con el cambio de “chip” de su corporación policiaca, para implantar una nueva filosofía de servicio encaminado a la protección y bienestar de la sociedad, a través de su “Proxpol”, o policía de proximidad.

Que no es otra que, una corporación más cercana, más sensible y más humana a la sociedad a la que sirve, atendiendo no sólo los hechos delictivos consumados, sino que trabajando en coordinación con las comunidades civiles, industriales, comerciales y empresariales, con inteligencia operativa de campo y la ayuda de la tecnología y el respaldo de los organismos y grupos asistenciales privados y oficiales, para combatir el fenómeno de la inseguridad con una visión muy enfocada, en la prevención del delito y contrarrestando de manera inmediata las acciones delictivas concretas.

Tan es así, estimado lector, que todos hemos sido testigos a través de los noticieros que difundieron la noticia delictiva del pasado sábado de la intervención pronta e inmediata de los valientes elementos de la Proxpol escobedense que al mando del general Hermelindo Lara hicieron frente al peligroso hecho persiguiendo a los criminales hasta extinguir la situación de riesgo y lograr la atinada detención de algunos de ellos.

Pero más allá de las imágenes que hemos visto en la televisión, estimado lector, por su valor y sus acciones concretas en contra de la inseguridad pera preservando lo mejor posible la seguridad de sus ciudadanos, debemos de reconocer que la Policía de Escobedo; es decir, la Proxpol, es un claro ejemplo de que cuando hay voluntad, espíritu de servicio y un verdadero compromiso para preservar la integridad de toda la sociedad, así sean los oponentes unos auténticos y peligrosos criminales, cuando se quiere, se puede.

Por hoy es todo, medite lo que le platico, esperando que el de hoy sea un hermoso día, por favor cuídese, ame a los suyos y cuide a su familia; me despido honrando la memoria de mi hermano Joel Sampayo Climaco con sus palabras: “Tengan la bondad de ser felices”. Nos leemos aquí el próximo lunes, Dios mediante.


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