Opinión

Río Santa Catarina, intocable

Río Santa Catarina, intocable

La naturaleza es sabia, los políticos ¡no! El río Santa Catarina es el principal ícono de nuestra identidad cultural. En torno a él se ha fraguado la sociedad regia, que ha atestiguado las bondades pero también las tragedias que provoca el afluente cuando la mano del hombre no respeta su caudal ecológico. En los últimos años, el lecho de este histórico río se ha convertido en un gran pulmón para el área metropolitana y en su interior se gestó un nuevo ecosistema, a pesar de estar más vivo que nunca, el gobierno estatal con excusas ecoturistas pretende modificar parte de su hábitat, sin medir las consecuencias; veámoslo a continuación.

Nuevo León desde su fundación ha estado ligado con el agua, entre otras razones, por las inundaciones épicas, así lo cuenta el cronista Alonso de León al referirse a la de 1612: “hubo una avenida en la cañada del Ojo de Agua que derribó la mitad de las casas de la ciudad”, desde entonces se registran largas historias de pérdidas humanas y materiales por no respetar la naturaleza, por querer ganarle terreno a los cauces para ampliar la superficie urbana. El 28 de agosto de 1909, tuvo lugar una trágica inundación en donde el referido río aumentó su caudal hasta 6,500 metros cúbicos de agua por segundo, inundando parte de Monterrey con un saldo de entre 3,000 y 6,000 muertes. En 1938, 29 años después, mismo sitio y fecha, un periodo de intensas lluvias provocó un desbordamiento con troncos y piedras que arrastraba la corriente ocasionando muchos daños materiales y humanos. Es larga la lista de calamidades que ha sufrido la sociedad, muchas provocadas por el desconocimiento histórico y la imprudencia de los políticos que pretenden dominar a la naturaleza.

A principios de este año, el que despacha desde el palacio de cantera al supervisar los pilares de la Línea 1 del Metro habló sobre las acciones a implementar para recibir a los turistas en la Copa Mundial de Fútbol 2026, en relación al lecho del río expresó: “… no quiero cuando vayan al estadio de Rayados o a su hotel, vean este río en estas condiciones (…) le he pedido a todo el equipo que tiene que ver con infraestructura que me haga un plan para reconstruir, embellecer y hacer un espacio público en las áreas del lecho donde no se afecte el cauce”; para dale lucimiento a su anuncio se comprometió a: “… hacer un fondo, luego vemos qué nombre le ponemos, Fondo Copa 26 o Fondo Río, fregón, a cuatro años, para que desde el aeropuerto hasta La Huasteca remodelemos y embellezcamos todo alrededor del río”.

Hay que decirlo con todas sus letras: el gobierno del estado pretende destinar recursos públicos para un estudio y un fondo para obras de embellecimiento urbano rumbo a la Copa Mundial de soccer, sin estar contemplados en el Presupuesto de Egresos; peor aún, se asegura que la intención es no afectar al cauce –aunque menciona reconstrucción, remodelamiento y embellecimiento– pero sabemos que con un huracán el lecho se convierte en un peligroso caudal que arrasará todo lo que encuentre en su paso.


Una vez más, el jefe del Ejecutivo demuestra su nulo conocimiento de la historia regional, debería saber que nuestro pasado está marcado por un río apaciblemente dormido, pero cuando despierta debido a los fenómenos meteorológicos provoca destrucción y muerte, exigiendo lo que es suyo: el lecho del Santa Catarina.

Un gobierno humanista respetaría las enseñanzas de la historia, impulsaría un parque natural con la flora y fauna existentes y reforestaría las montañas depredadas, pero como este gobierno está bajo el signo del Instagram pretende desafiar a la naturaleza despilfarrando recursos públicos en obras vistosas e innecesarias.

En conclusión, ayer fueron los huracanes Beulah, Gilberto y Alex, el día de mañana llegará otro; ¿cuándo?, no se sabe, pero seguirán llegando más, por lo tanto, debemos aprender a vivir respetando el cauce natural del río y así proteger lo más preciado: la gente.


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