Opinión

¡Se busca presidente!

¡Se busca presidente!

Más que una columna, lo de hoy es un anuncio comercial para contratación de personal: Urge un presidente para México, alguien de tiempo completo que quiera trabajar como responsable del Ejecutivo federal.

En junio de 2021 contratamos a quienes la mayoría consideraron la mejor opción entre los currículums que llegaron.

En decisión mayoritaria se contrata a Andrés Manuel, prometió ser eficiente, honesto, honrado, dedicado y transparente; nada de ello ha cumplido, el problema es que el contrato vence hasta el 2024, mientras tanto el país sigue en llamas y sin bombero.

En qué términos se le puede explicar al jefe del Ejecutivo que la nación se despedaza mientras él sigue con lenguaje electorero y de confrontación en sus mañaneras.

La nación padece inseguridad, ingobernabilidad, recesión, pobreza, desempleo, hambre, efectos del cambio climático, crisis en la educación, carencias extremas en la salud y tantas cosas más, pero el mandatario se reduce a buscar pendencia, a sembrar odio, rencor y antagonismo.

Según el Inegi, en 2022 hubo 15,561 homicidios, de ellos el 68% acontecieron con arma de fuego y de ahí otro 9.7% con arma blanca. Esto es tener al país en llamas.

En la mayoría de las entidades el problema de la delincuencia organizada es un asunto de seguridad nacional. Transitar las carreteras del país es tanto como jugar a la ruleta rusa.

Casos como el de Zacatecas, Michoacán, Sinaloa, Guanajuato o Tamaulipas son suficientes para que el jefe del Ejecutivo se aplique en la solución de la inseguridad, pero no, cada mañana, como si el tiempo se hubiera detenido en su reloj, volvemos al discurso bisoño, a las risas irónicas, a las distracciones, al lenguaje provocador de “conservadores enemigos” y más.

En más de medio país, incluyendo la Ciudad de México, las ejecuciones son constantes y descaradas. Cuando afirmo “descaradas” es porque se ejecuta a las personas a plena luz del día, ya sea en la fila de la barbacoa, en el súper, al conducir o en los hogares, todo con la permisividad de la autoridad, un gobierno federal que al mejor estilo infantil, siempre responde con una evasiva.

Dirán los fanáticos de la 4T que se aprehendió al hijo del “Chapo”, ¡qué bueno! Pero debería detenerse el contrabando de armas de fuego que permite a cualquiera portar un arma, contener el consumo de drogas en menores y la venta de drogas sintéticas con fentanilo. Nada justifica el daño generacional que se le hace a las familias mexicanas, nada, menos la politiquería fanfarrona de la 4T en donde se describen como inmaculados.

Coincido con el discurso presidencial respecto a que se debe abatir la pobreza, factor que detona la violencia y criminalidad, comparto: al atenderle habrá menos delitos, pero cuándo, ¿cuándo empezarán a resolver la miseria y la pobreza? Ya no es momento de culpas en el pasado.

Sí, los gobernantes del pasado dejaron una pobreza que encuadra en crimen de lesa humanidad, pero lo que vivimos actualmente no ha mejorado en algo, por el contrario, empeoran las condiciones para millones de mexicanos en sus hogares; pero en las mañaneras seguimos soportando las banalidades de un liderazgo sórdido.

Ya basta de excusas, de respuestas ofensivas, violentas, agresivas al intelecto humano. México necesita un mandatario comprometido con la nación y no convertido en coordinador de campaña de una mujer con pocos brillos y nulas capacidades para gobernar.

¡Se busca un presidente que ame a su país y gobierne de tiempo completo! Alguien con la estatura para querer trascender en la historia. ¡Urge un presidente con amor a México!


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