Opinión

Trasvase a Tamaulipas: esa agua no se toca

Trasvase a Tamaulipas: esa agua no se toca

El problema no es cuánta agua habrá de trasvasar este año Nuevo León a Tamaulipas.
El problema no son los metros cúbicos que pasemos de la presa El Cuchillo a la presa Marte R. Gómez en Tamaulipas.
El problema no es llegar a un acuerdo que medie entre los intereses de ambos estados y que beneficie en el fondo sólo a los agricultores del Distrito de Riego 026.
El problema es que este convenio de trasvase ya está obsoleto. Quedó rebasado. Es pieza de museo.
Nadie quiere reconocer que los agricultores tamaulipecos ni siquiera cultivan la misma cantidad de hectáreas como lo hacían 10 años atrás.
Nadie quiere reconocer que la falta de una política agraria y la baja inversión en el campo dejó en el más vil abandono esos parajes tamaulipecos que muchos conocimos de niños.
Hoy, son tierra muerta. No por infértil sino porque no se trabaja.
Dicho de otro modo, esa agua que los nuevoleoneses le cedemos a los agricultores tamaulipecos año tras año, no la necesitan ellos.
Nosotros sí.
No sean necios con este trasvase que desabastece a Nuevo León del líquido que tanta falta nos hace.
En nuestro estado sufrimos una sequía que está muy lejos de haber concluido, y que aún deja sin el recurso del vital líquido a una buena parte de la metrópoli de Monterrey.
Si mi familia, si mis hijos no tienen acceso a agua para tomar y asearse, por más que me lo ordene la ley no aceptaré que esa agua vaya a desperdiciarse en tierras sin cultivar; para agricultores ya dedicados a otra cosa, para gente que ya no la necesita con urgencia.
Esto debe saberlo la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y todos aquellos que participan en la evaluación técnica para determinar cuánto se enviará finalmente de agua a Tamaulipas. El que tenga oídos, que oiga.
Que la Conagua y el secretario de Gobernación (por cierto, ¿qué pitos toca en este asunto ese señor?) le den largas al tema no significa que ya tengan decidido lo que harán.
Solo patean el bote. Quieren tranquilizarnos y al final tomarán la postura de enviar menos metros cúbicos, pero no muchos menos.
Esto es una ofensa para las familias de Nuevo León.
El pasado 17 de noviembre, el gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal, quien tiene nuestro total respeto, porque piensa en Tamaulipas y eso no es pecado, declaró que si habrá trasvase de agua.
Lo dijo después de reunirse con el director general de Conagua, Germán Santoyo.
Está bien, pero les aseguro que será la última vez. El próximo año por humanitarismo, por presión de los regiomontanos o por lo que usted guste y mande, ese convenio de trasvase se tiene que cancelar. No le demos vueltas. Lo que no sirve, a la basura.
Las leyes se cumplen cuando son justas. Las leyes se reforman, se modifican o se corrigen cuando son injustas.
No nos dejemos. En el ADN del regiomontano no existe el ser dejados. No lo fueron ni nuestros padres ni nuestros abuelos.
“Dejarse” es una palabra que no está en nuestro diccionario. Sépanlo de una buena vez.


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