Opinión

Trasvase de locura

Trasvase de locura

La crisis del agua en Nuevo León en 2022 fue un suceso que causó indignación, desesperación, molestia y pleitos, algo no visto desde los años 80 cuando, los que tenemos edad para recordarlo, vivimos el racionamiento del líquido y aprendimos a ahorrarlo como preciado valor agotable.

Otra vez la falta de planeación en el gobierno del estado trajo consecuencias como las hemos tenido en la obra pública, en el transporte colectivo, en la vialidad, en la justicia, en la inclusión social, en la educación, en el drenaje pluvial y en tantos otros temas que duelen a residentes y no residentes.

Las alarmas nos cogieron desprevenidos y aquellos que no tenían tinaco o cisterna fueron los más afectados por los recortes, con los contratiempos clásicos para los más y con tragedia de escasez extrema para otros tantos en zonas de bajos ingresos.

Las lluvias tienen cita con nuestra región de manera que cerca de la mitad de la lluvia anual cae en el mes de septiembre y viene a salvar la crisis momentáneamente, sí, pero nunca será la solución para una ciudad exitosa que es víctima de su propio éxito, por ser polo de atracción de quienes sueñan con tener un empleo y un mejor nivel de vida que en sus estados y regiones de México y, hasta de países vecinos de Latinoamérica, no pueden alcanzar.
Monterrey sigue creciendo y no se detendrá porque tiene las cualidades que un inversionista quiere para su negocio. Es por eso que el destino de la inversión extranjera directa (IED) sigue a Monterrey y su área metropolitana. Así seguirá porque al inversionista le interesa multiplicar su dinero y su capacidad productiva.

Nada de lo que he escrito aquí es nuevo para ti y tampoco lo es para cada gobernador y alcaldes de los últimos tiempos, por lo que es justo el reclamo que muchos hacemos por la falta de atención a las verdaderas soluciones.
Hoy, como cada año en esta época, se discute acerca del trasvase de agua almacenada en la presa El Cuchillo y que debe entregarse, por razones legales, para que los agricultores de Tamaulipas puedan hacer su labor. Y, como siempre, se cuestiona qué es más importante entre la agricultura y la supervivencia de una urbe de 5 millones de habitantes que sigue creciendo a paso acelerado anualmente.
Algunos dicen que el gobernador Samuel García debe impedirlo. Se equivocan. El gobernador, como cualquier funcionario, sólo puede hacer lo que la ley le autoriza y no lo que popularmente se quiera e impedir el trasvase sería un acto ilegal.

Otros dicen que hacer presas, reciclar, cuidar el agua, educación para todos y evitar la inmigración son soluciones que nos darán mejores condiciones, pero a todas esas propuestas le surgen peros.
El problema se agrava cada año y poco o nada se ha hecho para darle salida de fondo.

En 2015, mientras yo era candidato a gobernador, hice foros de expresión para que todos los que quisieran opinar acerca de las soluciones a los problemas del estado de Nuevo León las expusieran y surgieron ideas lógicas que, de haberse hecho por cualquiera de los que ocuparon el puesto, nos tendrían en mejores condiciones de reserva de agua.

No me referiré a todas, pero quiero resaltar la que en su momento me pareció la más loca de todas. Un Ingeniero me dijo que la solución al problema del trasvase era comprar la tierra que se supone que se habría de regar con esa agua y que entonces, si el gobierno del Estado era el dueño de la tierra que se regaría, entonces sería el propio gobierno el que podría decidir si el agua se iba a Tamaulipas a sus propias tierras o si se quedaba para abastecer a sus gobernados en la ciudad.

Loco loco, pero no tanto. Y me hizo cuentas. Dijo que las tierras tenían un valor de $3,500 millones de pesos, debido a que son tierras áridas y de poca productividad. Entonces, luego de un par de días de traerlo en la cabeza, me di cuenta que era una solución práctica y legal, igual de legal que el mandato que nos tiene en el dilema de sí será enviada el agua a Tamaulipas.

Si consideramos que la presa Libertad costará más de $6,000 millones de pesos, pues la locura es más bien una idea muy cuerda que habría que explorar. ¿Tú, en el lugar del gobernador, harías esa compra para salvar a los regios de la sequía?

A veces hay que pensar “afuera de la caja” para encontrar salidas a nuestros problemas.
Por cierto, el Ingeniero proponente es Mauricio Fernández Garza. Muy cuerdo y a veces genial.


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