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Buscan darle un giro religioso a Halloween en Saltillo

El obispo de Saltillo, Hilario González García, invitó a menores y adolescentes a sustituir los disfraces tradicionales de Halloween por atuendos de santos

Por Emmanuel Escamilla | 26 Octubre 2026

El obispo de Saltillo, Hilario González García, llamó a menores y adolescentes a darle un giro a Halloween con disfraces de santos, ángeles y mártires, en lugar de recurrir a los personajes de terror que suelen protagonizar la celebración.

La invitación está dirigida tanto a menores que participan en el catecismo como a sus familias y comunidades escolares. La intención, explicó el prelado, es aprovechar la víspera del Día de Todos los Santos para acercar a los niños a figuras religiosas reconocidas por sus virtudes y promover valores cristianos.

Dicha iniciativa ya se impulsa en distintas parroquias de la diócesis y ha llegado a algunos planteles educativos, donde se organizan actividades y desfiles temáticos.

Proponen túnicas, palmas y atuendos de santos

Entre las opciones de vestuario, González García mencionó representaciones de santos y santas, así como de ángeles. Para recordar a los mártires, sugirió utilizar túnicas blancas, cintas rojas y palmas, elementos asociados con su testimonio de fe.

También pidió que las celebraciones se desarrollen en un ambiente pacífico, sin actos vandálicos ni otras conductas que puedan perjudicar a la comunidad.

Recordó que la palabra Halloween proviene de la expresión inglesa All Hallows’ Eve, que significa víspera de Todos los Santos. Desde esa interpretación, consideró que la fecha puede servir para hablar de la santidad y reforzar valores como la bondad, la solidaridad y la paz.

Cabe señalar que los disfraces de terror asociados con Halloween suelen vincularse con el Samhain, una antigua festividad celta que marcaba el final de la cosecha y el inicio del invierno hace más de 2,000 años.

De acuerdo con las creencias de aquella época, durante la noche del 31 de octubre la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más tenue, lo que permitía el regreso de los espíritus.

Para evitar ser reconocidas por esas entidades, algunas personas cubrían sus rostros con hollín y utilizaban pieles o cabezas de animales.

Con la expansión del cristianismo, las costumbres de la festividad se mezclaron con las celebraciones religiosas de Todos los Santos y los Fieles Difuntos.

Durante la Edad Media europea también surgieron prácticas como el guising y el mumming, en las que jóvenes e itinerantes se disfrazaban de demonios, brujas o almas del purgatorio y recorrían hogares a cambio de comida o bebida.

La tradición llegó a Estados Unidos durante el siglo XIX, impulsada en parte por la migración irlandesa, y terminó por incorporarse a la cultura popular, donde los atuendos de terror adquirieron un lugar central.

Disfrazarse de terror también tiene un sentido cultural

En la actualidad, Halloween combina el entretenimiento, el consumo y distintas costumbres heredadas de épocas anteriores. Desde una perspectiva psicológica, los disfraces de terror también pueden entenderse como una forma de explorar miedos relacionados con la muerte, lo desconocido y las figuras monstruosas dentro de un ambiente controlado y lúdico.

Así, la celebración conserva una mezcla de misterio, folclore y diversión.

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