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Desmenuza la psique de la familia revolucionaria
En El Vendedor de Silencio, Enrique Serna aborda la forma en que el polémico periodista, Carlos Denegri, le dio forma a la opinión del Siglo XX
Por EH | 20 Octubre 2019
A través de la biografía novelada de un polémico periodista, el escritor Enrique Serna busca representar el pensar y actuar de la élite política del México del siglo XX. Con El Vendedor de Silencio (Alfaguara, 2019), el narrador capitalino retrata la figura de Carlos Denegri, uno de los periodistas más temidos en la élite política por su capacidad de corrupción y por su capacidad de destruir la imagen y carrera de sus enemigos.
Es gracias a esta obra, que, dice Serna en entrevista exclusiva para El Horizonte, se puede entender la ‘‘psique’’ del charro revolucionario, quien gracias a su poder, mezclaba lo público y lo privado para obtener lo que buscaba.
‘‘La época que le tocó vivir a él, era la época de los charros cantores... de toda esta virilidad exhibicionista, en donde el charro quiere avasallar a la mujer en la coquetería, porque el traje de charro llama más la atención que cualquier otro vestido que se ponga una mujer, y había muchos capos del hampa institucional en México cortados con la misma tijera’’.
Por citar un ejemplo, el autor de Miedo a los animales, recuerda que Denegri enviaba a sus escoltas para invitar a una mujer deseada a salir, ante lo cual, si encontraba rechazo, podía tomar medidas drásticas como secuestrarla, así como ‘‘movilizar a toda la policía de un estado’’ para localizar a dicha mujer, es decir: ‘‘utilizando el poder político hasta en las alcobas’’.
‘‘Cuando llega al poder una camada de cachorros de la Revolución, como se les llamaba, él siente que por derecho propio pertenece a ese grupo, porque es también hijo de un revolucionario, entonces llegaron a una actitud de repartirse el botín, lo que les tocaba casi por línea hereditaria’’.
Es así como la figura de Denegri, asegura Serna, ayuda entender muchos de los vicios que permearon a la clase gobernante del siglo pasado, y que se traduce en soberbia, prepotencia, machismo, periodismo ‘‘vendido’’ y falta de justicia y democracia.
Aunque había escuchado de Carlos Denegri desde hace al menos 25 años, Enrique Serna se decidió hasta hace poco a convertirlo en personaje de una novela.
El literato sostiene que ya había escuchado algunas anécdotas acerca de su vida pública y privada, así como documentos del Archivo General de la Nación y la extinta Dirección Federal de Seguridad, para conocer más tanto de Denegri como de otro personaje clave con el que hizo mancuerna en El Excelsior, Rodrigo del Llano, director del medio durante muchos años, hasta que se dio cuenta que tenía lo suficiente para llevarlo al papel.