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Fallece Peter Max, ícono del arte psicodélico, a los 88 años
Su estilo se distinguió por composiciones ondulantes, flores, cuerpos celestes, arcoíris y figuras caricaturescas elaboradas con tonalidades intensas
Por Sergio Villarreal | 16 Septiembre 2026
Peter Max, artista reconocido por llevar los colores y la estética psicodélica del movimiento “flower power” a la cultura popular, murió a los 88 años.
Su fallecimiento ocurrió el lunes 14 de septiembre y fue confirmado por su hijo Adam Max mediante un comunicado.
La familia no dio a conocer la causa de muerte. El artista dejó una producción que trascendió las galerías y apareció en carteles, sellos postales, prendas de vestir, artículos domésticos, vehículos y algunos de los acontecimientos deportivos más importantes del mundo.
“Recordaremos su extraordinaria creatividad, su calidez, su curiosidad y la manera en que veía belleza y posibilidad en todas partes”, expresó su hijo. Adam Max agregó que, más allá de su impacto en la cultura estadounidense, la familia extrañará principalmente al padre que conoció y amó.
Peter Max convirtió el “flower power” en una identidad visual
Max comenzó su trayectoria profesional dentro del diseño gráfico durante la década de 1960. Su estilo se distinguió por composiciones ondulantes, flores, cuerpos celestes, arcoíris y figuras caricaturescas elaboradas con tonalidades intensas como turquesa, naranja y verde neón.
Sus imágenes coincidieron con una generación que promovía mensajes de paz, libertad, espiritualidad y optimismo. La facilidad con la que su trabajo podía trasladarse a diferentes formatos permitió que se convirtiera en uno de los principales referentes visuales de la contracultura estadounidense.

Durante su mayor periodo de popularidad, entre finales de los años sesenta y comienzos de los setenta, sus carteles cubrieron dormitorios universitarios, mientras sus ilustraciones aparecían en relojes, colchas, tazas, ropa, calendarios y decenas de productos.
También realizó portadas para la Sección Amarilla de Manhattan, distribuida a millones de personas. Su fama llegó a tal nivel que en 1969 apareció en la portada de la revista Life, reconocido por su amplia sonrisa y su característico bigote oscuro.
Su obra llegó a eventos, aviones y barcos
La producción de Peter Max fue utilizada en campañas y materiales oficiales de los Juegos Olímpicos, el Super Bowl, las 500 Millas de Indianápolis, la Copa del Mundo y la Serie Mundial, entre otros acontecimientos internacionales.
Sus creaciones también cubrieron un avión Boeing 777 y un crucero de Norwegian Cruise Line, demostrando la capacidad del artista para llevar su lenguaje visual a superficies monumentales.
Max realizó retratos de presidentes estadounidenses, músicos y celebridades, incluida Taylor Swift. Otro de sus motivos recurrentes fue la Estatua de la Libertad, a la que dedicó distintas series y proyectos vinculados con la restauración del monumento.

Aunque parte de la crítica cuestionó la comercialización masiva de su trabajo, el artista logró mantener su vigencia durante varias décadas. Sus piezas fueron presentadas en exposiciones internacionales y algunas ingresaron a la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Una vida marcada por el exilio y la búsqueda de libertad
Nacido como Peter Max Finkelstein en Berlín en 1937, pertenecía a una familia judía que escapó de la Alemania nazi cuando él todavía era un bebé. Su familia se trasladó inicialmente a Shanghái y después pasó por Israel y Francia.
Max llegó a Nueva York a los 16 años, después de una infancia marcada por distintos países y culturas. En esa ciudad estudió arte y comenzó a combinar su formación tradicional con elementos procedentes de los cómics, el cine, la música y la publicidad estadounidense.
En 1961 abrió un estudio de diseño gráfico y pronto llamó la atención de agencias, publicaciones y empresas. Su éxito comercial creció con rapidez, pero a principios de la década de 1970 decidió frenar temporalmente la reproducción de sus imágenes para volver a concentrarse en la pintura.
Su interés por la espiritualidad oriental y el yoga también influyó en sus figuras meditativas, paisajes cósmicos y mensajes de armonía. Esta combinación de diseño comercial, psicodelia y optimismo convirtió su obra en una de las imágenes más reconocibles de los años sesenta.
Peter Max deja como legado un estilo que borró las fronteras entre pintura, ilustración, publicidad y objetos cotidianos. Más que representar una época, ayudó a construir la identidad visual con la que todavía se recuerda la cultura “flower power”.
