Inicio / Estilo de Vida / ‘Escucha’ a tu cuerpo. Aprende cómo autoexplorarte
‘Escucha’ a tu cuerpo. Aprende cómo autoexplorarte
Identificar cambios inusuales, acudir al médico y realizarse los estudios recomendados son acciones clave para cuidar la salud mamaria
Por El Horizonte | 19 Octubre 2026
Conocer las propias mamas significa familiarizarse con su aspecto, forma, textura y cambios habituales para reconocer cuando algo es diferente.
La autoexploración puede formar parte de este autoconocimiento, pero no debe confundirse con una prueba de tamizaje: la American Cancer Society señala que el autoexamen por sí solo no es suficiente para detectar oportunamente el cáncer.
“La idea es conocer tus mamas —cómo se sienten y cómo se ven— para que notes cuando algo sea diferente”, explica la doctora Julie Nangia, directora médica de oncología mamaria del Dan L Duncan Comprehensive Cancer Center.

La especialista recomienda prestar atención a cualquier modificación y comunicarla al personal médico, sin esperar a la siguiente revisión programada. La vigilancia médica también implica realizarse los estudios de detección oportuna correspondientes a la edad, antecedentes y nivel de riesgo de cada persona.
Por ejemplo, la mastografía puede detectar lesiones antes de que aparezcan los primeros síntomas; sin embargo, ante cualquier cambio inusual, es fundamental consultar al médico para evaluar si se requieren estudios adicionales.
Los especialistas comparten que es necesario conocer nuestro cuerpo y actuar ante un cambio persistente o inusual. Un bulto o una alteración no significan automáticamente cáncer; muchos cambios mamarios tienen otras causas, pero sí justifican una valoración profesional.

La detección temprana combina estar atenta a los signos, consultar oportunamente y cumplir con los estudios indicados. (Con información de Agencias)
Señales que no debes ignorar
Consulta con un profesional de la salud si identificas un cambio nuevo o persistente como:
* Bulto o engrosamiento en la mama o debajo del brazo.
* Cambio en el tamaño o la forma de una mama.
* Hundimientos, hoyuelos o retracción de la piel.
* Piel enrojecida, engrosada, descamada o con apariencia similar a una “piel de naranja”.
* Cambio reciente en el pezón, como inversión o alteración de su aspecto.
* Secreción inesperada, especialmente si contiene sangre.
* Hinchazón de una parte o de toda la mama, incluso sin detectar una masa.
* Dolor localizado y persistente o una modificación que no sea habitual para ti.
Estos signos no significan necesariamente cáncer, pero requieren valoración para determinar su causa.