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Remedios Varo: el legado de una maestra del surrealismo
A 63 años de su muerte, Remedios Varo permanece como una figura esencial del surrealismo en México, donde fusionó ciencia, magia y misticismo
Por Ángeles Núñez | 08 Octubre 2026
Un día como hoy, 8 de octubre de 1963, murió en Ciudad de México la pintora Remedios Varo, una de las figuras más destacadas del surrealismo y una artista cuya obra transformó la manera de representar lo femenino, lo fantástico y lo desconocido.
Nacida el 16 de diciembre de 1908 en Anglès, Girona, España, Varo desarrolló una propuesta artística marcada por la combinación de elementos científicos, esotéricos y místicos.
Sus pinturas construyen universos en los que las leyes de la naturaleza parecen modificarse y en los que sus personajes emprenden viajes físicos y, al mismo tiempo, interiores.
De España a México
Varo fue una de las primeras mujeres en estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde tuvo como profesores a Manuel Benedito y Julio Romero de Torres.
También tuvo contacto con Esteve Francés, quien la acercó al círculo surrealista relacionado con André Breton.
Durante su trayectoria estuvo vinculada con diversos círculos intelectuales y artísticos de su época. Entre las personas con las que mantuvo cercanía se encuentran Leonora Carrington, Esteban Francés, Gordon Onslow-Ford, César Moro, Eva Sulzer, Octavio Paz, Kati y José Horna y Gunther Gerzso.
En 1941 se estableció en México, país en el que desarrolló buena parte de su producción artística y donde encontró un ambiente propicio para consolidar su lenguaje pictórico.
Ciencia, magia y mundos imaginarios
Una de las características más reconocibles de la obra de Remedios Varo es la convivencia entre lo científico y lo mágico.
Sus personajes, con frecuencia seres andróginos, aparecen en escenarios oníricos donde realizan experimentos, viajes y búsquedas relacionadas con el conocimiento y la transformación.
Sus composiciones detalladas también reflejan una preocupación constante por la identidad, la introspección y las experiencias de las mujeres. A través de situaciones fantásticas, la artista cuestionó las convenciones sociales y exploró distintas formas de libertad.
Las obras más representativas de Remedios Varo
Entre las piezas más conocidas de la artista se encuentran La creación de las aves, Exploración de las fuentes del río Orinoco y Mujer saliendo del psicoanalista.
En La creación de las aves, una figura femenina con características de ave parece realizar un experimento alquímico mediante el que da vida a nuevas criaturas. La obra representa de manera clara la unión entre ciencia, imaginación y magia que caracteriza su producción.
Exploración de las fuentes del río Orinoco presenta a una figura que navega en un paisaje misterioso. El viaje funciona como una representación de la búsqueda y el descubrimiento interior, dos elementos recurrentes en el universo de Varo.
Por su parte, Mujer saliendo del psicoanalista aborda la liberación después de un proceso de exploración psicológica. La protagonista parece desprenderse de aquello que la mantenía atada, en una imagen relacionada con la transformación personal.
Una producción artística de más de 100 obras
A lo largo de su carrera, Remedios Varo produjo más de 100 obras. Entre las piezas que forman parte de su legado también se encuentran Las hojas muertas, Papilla estelar, Ojos sobre la mesa, Nacer de nuevo, La ascensión al Monte Análogo, L’Agent Double, Recuerdo de la Walkyria, Retrato del Dr. Chávez, Hacia la torre, Bordando el manto terrestre, La huida, Roulotte, Simpatía, El alquimista, Música solar y Naturaleza muerta resucitando.
Su producción puede observarse a través de distintas etapas. Durante los años treinta, en España y París, realizó obras como El tejido de los sueños, Como un sueño y Las almas de los montes o Los espíritus de la montaña, además de collages y trabajos relacionados con los grupos Logicofobista y surrealistas.
Durante la década de 1940, ya en México, produjo piezas como Gruta mágica, Paisaje Torre Centauro, Ruedas metafísicas, A mi amigo Agustín Lazo y Gitana y Arlequín.
En su etapa de madurez destacan Ciencia inútil o El alquimista, Creación de las aves, El flautista, Armonía, El malabarista o El juglar, Simpatía o La rabia del gato, Exploración de las fuentes del río Orinoco y La llamada.
También realizó el tríptico integrado por Hacia la torre, Bordando el manto terrestre y La huida. Entre sus últimas creaciones se encuentran Naturaleza muerta resucitando, considerada su última obra terminada, y Fenómeno de ingravidez, ambas de 1963.
Remedios Varo también escribió
La creatividad de Varo no se limitó a la pintura. La artista escribió cuentos, relatos de sueños, textos automáticos, recetas humorísticas y el tratado paródico De Homo Rodans, realizado en 1960.

Parte de estos textos fueron reunidos posteriormente en publicaciones como El tejido de los sueños: Obra escrita, que permiten conocer otra faceta de la artista y profundizar en los temas que también aparecen en sus pinturas.
Su obra llegó a museos de todo el mundo
La primera exposición individual de Remedios Varo se realizó en Ciudad de México en 1956. Posteriormente, su obra fue presentada en espacios internacionales y llegó a formar parte de colecciones de instituciones como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Centro Pompidou de París, el Museo Nacional de Mujeres en las Artes de Washington, el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires.
Su trabajo también fue expuesto en la Gallerie Charles Ratton de París y en otros espacios internacionales, consolidando su reconocimiento más allá de México.
A más de seis décadas de su muerte, Remedios Varo continúa siendo una referencia fundamental para comprender el surrealismo desarrollado en México. Su capacidad para mezclar conocimiento científico, imaginación, misticismo y exploración psicológica construyó un lenguaje artístico propio.
Su obra permanece como una invitación a cuestionar aquello que se considera real y a explorar los límites entre lo visible y lo invisible, lo racional y lo fantástico. A través de sus pinturas y escritos, Varo construyó un universo que continúa despertando nuevas interpretaciones y acercando a generaciones de espectadores a su particular visión del mundo.