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Xiu Óscar Ramírez explora el origen del Día de Muertos
En Del Mictlán al Día de Muertos, el creador reconstruye el origen de la tradición y busca despertar orgullo por las raíces prehispánicas
Por Ángeles Núñez | 30 Octubre 2026
El Día de Muertos es mucho más que un altar, flores de cempasúchil y ofrendas. Detrás de cada elemento existe una historia que conecta las creencias de los pueblos nahuas con una tradición que ha evolucionado durante siglos. Esa es la exploración que propone Xiu Óscar Ramírez en su libro Del Mictlán al Día de Muertos.
El autor busca que los lectores comprendan el significado de esta celebración, se reconcilien con sus raíces y encuentren motivos para sentirse orgullosos de su herencia cultural.
“Yo creo que la dignidad. La dignidad de sentirse parte de una cultura rica, poderosa, muy mística”, dijo Ramírez sobre lo que espera que permanezca en quienes se acerquen a su obra.
En entrevista para El Horizonte, explicó que para construir el libro, el también creador de contenido recurrió a cerca de 35 fuentes, entre códices, textos históricos e investigaciones contemporáneas.

Aunque llevaba alrededor de 12 años estudiando y difundiendo información sobre las culturas prehispánicas, reconoce que organizar esos conocimientos para convertirlos en una narración accesible fue uno de sus mayores retos.
“Yo tenía el conocimiento, pero no estructurado”, cuenta.
Uno de los puntos centrales de su investigación fue el Mictlán, el inframundo mexica y sus nueve pruebas. Ramírez explica que los registros antiguos mencionan estos recorridos de manera breve, por lo que tuvo que contrastar distintas fuentes para comprender y explicar sus significados.
“Ya no nada más tenía que refugiarme en los libros de hace 500 años, sino en la modernidad, en los escritores, arqueólogos, investigadores contemporáneos”, señala.
El objetivo era llevar esa información al lector sin convertirla en una explicación pesada. Para ello, aprovechó su experiencia escribiendo artículos y creando videos para redes sociales, donde aprendió a organizar la información y mantener la atención del público.
“Quiero que entiendan que no les voy a hablar de folclor, sino que vean que se pueden sentir orgullosos de algo que nunca les han dicho que se pueden sentir orgullosos”, afirma.
Un altar que conecta dos mundos
En Del Mictlán al Día de Muertos, el altar se convierte en una pieza fundamental para explicar la relación entre las creencias antiguas y las prácticas actuales.
Ramírez busca responder preguntas que suelen darse por sentadas: ¿por qué colocamos cempasúchil?, ¿qué representan las velas?, ¿por qué ofrecemos alimentos y bebidas?, ¿cómo se relacionan estos elementos con el regreso de los difuntos?
Para responderlas, rastrea rituales nahuas vinculados tanto con la muerte como con el nacimiento. Uno de los ejemplos que comparte es el de una cajita en la que se reunían el primer mechón de cabello de una persona y el que se cortaba al morir, junto con una figura que la representaba.
“En esa cajita se encuentra el ciclo de su vida. El día de su nacimiento y el día de su muerte”, explica.
A partir de estos antecedentes, el autor establece conexiones con elementos contemporáneos, como la fotografía del difunto en el altar. Su intención es mostrar cómo ciertos símbolos han cambiado de forma, pero mantienen vínculos con antiguas concepciones sobre la identidad y la existencia.
“Yo pinto al altar como un faro místico que atrae a ese difunto”, dice.
La portada del libro también refleja esta idea: Mictlantecuhtli, dios de los muertos, emprende un recorrido desde el inframundo hasta el altar, en un viaje que atraviesa tanto el espacio como el tiempo.
Una tradición que sigue transformándose
Ramírez también cuestiona la idea de que exista una única manera correcta de celebrar el Día de Muertos.

La tradición, señala, no permaneció intacta desde la época prehispánica, sino que incorporó transformaciones durante la Colonia, la Revolución y la época moderna.
La Catrina, los desfiles y las representaciones populares actuales forman parte de esa evolución. Por ello, el autor considera importante conocer los orígenes de la celebración para distinguir entre las transformaciones culturales y el uso comercial que puede desdibujar sus significados.
“El Día de Muertos no se crea ni se destruye, solo se transforma”, resume.
El libro tampoco pretende convertirse en un manual de reglas inamovibles. Ramírez reconoce que la festividad se vive de distintas maneras en las regiones del país y que cada comunidad aporta sus propias expresiones.
“Es una fiesta moldeable. No es estática. Se está transformando con el tiempo”, afirma.
Con esta obra, el autor espera que los lectores tengan herramientas para comprender, valorar y defender la tradición sin perder de vista su diversidad.
“Cuando ya conoces tu pasado tal como es, no con los sesgos de que eran salvajes o incivilizados, entiendes que guarda una mística y una tecnología”, sostiene.
Para Ramírez, el altar puede entenderse como una forma de “tecnología mística”: un sistema simbólico construido para mantener el vínculo con quienes han muerto. Su propósito es que ese conocimiento inspire nuevas historias, obras artísticas y representaciones de las culturas prehispánicas.
“Espero que con este libro sientan esa dignidad, ese orgullo. Que puedan defender su cultura”, concluye.