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Estas son las funciones de Haakon VIII, nuevo rey de Noruega

En la democracia actual, la autoridad política reside en el parlamento y en el primer ministro, situando al monarca como una figura neutral

Por Carlos Nava | 29 Agosto 2026

Aunque la Constitución noruega le otorga formalmente el poder ejecutivo, el rol del rey de Noruega, que ahora es Haakon VIII es principalmente representativo, institucional y unificador. 

En la práctica democrática actual, la autoridad política reside en el parlamento (Storting) y en el primer ministro, situando al monarca como una figura neutral que simboliza la unidad nacional.

Entre las principales funciones del rey destacan las siguientes responsabilidades institucionales y de Estado.

Todos los viernes, el rey encabeza el Consejo de Estado en el Palacio Real. En estas sesiones, firma y promulga leyes aprobadas por el parlamento y ratifica los decretos gubernamentales. Su firma es un requisito constitucional para que la legislación entre en vigor.

Cada otoño, el monarca inaugura oficialmente la nueva sesión del Storting con la lectura del Discurso del Trono, escrito por el gobierno para exponer sus prioridades políticas.

Tras unas elecciones generales o un cambio de gabinete, el rey encarga oficialmente la formación del nuevo gobierno al líder político que cuente con el apoyo de la mayoría parlamentaria.

Ostenta el rango honorífico más alto del ejército noruego como comandante supremo de las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Fuerza Aérea.

Como jefe de Estado, recibe las cartas credenciales de embajadores extranjeros y realiza o acoge visitas de Estado para fortalecer las relaciones diplomáticas de Noruega.

Mantiene un papel activo en la vida pública mediante la concesión de órdenes y medallas reales, el patronazgo de organizaciones benéficas y la atención directa a la ciudadanía en momentos de celebración o catástrofe nacional.

Aunque la Constitución prevé formalmente facultades de veto legislativo, este derecho no se ha ejercido en la era moderna, respetando el principio parlamentario establecido a finales del siglo XIX. De este modo, la monarquía noruega combina la tradición histórica con el pleno respeto a la soberanía popular.

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