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Gobierno francés niega "represión policial" en protestas
Decenas de miles de jóvenes salieron a las calles para exigir mejores condiciones en las escuelas; 488 personas fueron detenidas
Por Yvette Serrano | 06 Octubre 2026
El Gobierno francés rechazó las acusaciones de “represión policial” contra las protestas estudiantiles que volvieron a tomar las calles del país, mientras decenas de miles de jóvenes, acompañados por padres, profesores y sindicatos, exigieron mayores recursos y mejores condiciones en las escuelas.
Desde finales de septiembre, estudiantes de entre 15 y 18 años han bloqueado cientos de liceos para denunciar la falta de profesores sustitutos, horarios sobrecargados y aulas deterioradas que, además, enfrentan problemas para soportar las altas temperaturas.
“Lo único que pedimos es poder trabajar y tener buenas condiciones de trabajo”, resumió Loan, estudiante de último curso, durante una manifestación en Marsella.
En Nantes, una de las pancartas de la marcha resumió el reclamo: “Escuelas sin dinero, país sin futuro”.
El descontento con el sistema educativo francés se arrastra desde hace años y se ha intensificado por distintos factores, entre ellos el sistema de acceso a las universidades, conocido como Parcoursup, señalado por sectores estudiantiles como elitista y poco transparente.
A esto se sumaron las recientes olas de calor, que elevaron las temperaturas dentro de las aulas, y los resultados del informe PISA, que ubicaron a los estudiantes franceses en su nivel más bajo desde el año 2000.
Marchas multitudinarias
Las autoridades calcularon en 256 mil el número de personas que participaron en las movilizaciones realizadas en distintas ciudades del país. Las organizaciones convocantes elevaron la cifra a 450 mil.
La mayoría de las marchas transcurrió de manera pacífica, aunque se registraron disturbios en ciudades como París, Lyon y Rennes.
Padres de familia, sindicatos y universitarios se sumaron a los estudiantes de liceo en un intento por mantener la jornada bajo control, después de los enfrentamientos registrados durante las últimas semanas entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
El Gobierno ha rechazado que exista una política de represión y el primer ministro, Sébastien Lecornu, calificó como “mentiras” las acusaciones sobre supuestas instrucciones políticas para reprimir las movilizaciones.
Sin embargo, la violencia registrada durante las protestas ha incrementado la presión sobre el Gobierno.
Durante la jornada fueron detenidas 488 personas, mientras que 43 integrantes de las fuerzas de seguridad resultaron heridos, informó el Ministerio del Interior.
Desde el inicio del movimiento, las autoridades contabilizan 215 estudiantes, 85 integrantes del personal docente y 715 policías heridos. Además, más de 6 mil 500 personas han sido detenidas.
Heridos aumentan tensión
Uno de los casos que mayor indignación provocó ocurrió el lunes, cuando un estudiante de 15 años perdió una mano en Lens después de recoger, según una fuente sindical policial, una granada de dispersión.
Otros estudiantes han sufrido lesiones, incluida la pérdida de visión en un ojo y daños dentales, durante intervenciones de las fuerzas de seguridad.
“No podemos dejar ningún margen de tolerancia a la violencia”, afirmó Lecornu durante una tensa sesión parlamentaria.
Desde la oposición, el diputado ecologista Benjamin Lucas-Lundy cuestionó la actuación policial y acusó al Gobierno de permitir el uso de armas contra los estudiantes.
La policía, por su parte, abrió una decena de investigaciones internas contra agentes. Una de ellas se inició después de difundirse un video en el que un policía de paisano aparece tocando el cabello y el pecho de una joven detenida en Metz.
Además, la justicia imputó este martes a un agente por presuntamente herir gravemente en el rostro a Eden, de 14 años, en el noroeste de París, tras dispararle con un lanzador de balas de defensa.
El conflicto entra en la política
Las protestas ocurren a menos de siete meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales que definirán al sucesor de Emmanuel Macron, por lo que el conflicto educativo ya forma parte del debate político.
El Gobierno y partidos de derecha y extrema derecha han acusado a La Francia Insumisa, partido de izquierda radical encabezado por Jean-Luc Mélenchon, de intentar “sembrar el caos” de cara a la elección.
Desde la izquierda, en cambio, se acusa al Gobierno de reprimir las movilizaciones.
Macron convocó para este martes por la noche a integrantes clave de su Gobierno, incluido Lecornu, para analizar la situación y buscar una respuesta ante una protesta que comenzó por las condiciones de las escuelas y ahora se ha convertido en un conflicto nacional.