¿A quién llamamos cuando una autoridad toca la puerta?
Sección Editorial
- Por: Darío Ángeles
- 02 Septiembre 2026, 00:00
Una mañana llega un inspector al negocio y lo clausura. Estás haciendo un trámite relacionado con tu casa y te dicen que tu expediente se encuentra “bloqueado” por adeudos de predial. El municipio expide una nueva reglamentación sobre estacionamientos que no puedes cumplir en tu local. Estos son ejemplos de situaciones cotidianas a las que todas las personas nos enfrentamos y que, en la mayoría de los casos, nos toman por sorpresa y con total desconocimiento de nuestras opciones legales.
La pregunta más común que se hacen las personas en estos escenarios es: ¿puede la autoridad hacerme esto? La respuesta, como en casi todo lo relacionado con cuestiones jurídicas, no es simple y depende de muchos elementos. Pero, a grandes rasgos, sí: las autoridades pueden clausurar, suspender, multar, determinar adeudos fiscales (como predial, pago de derechos, etc.).
Los ejemplos que doy arriba se relacionan con una rama del derecho que llamamos derecho administrativo y es en ella donde tratamos todo lo relacionado con la regulación y actuaciones entre autoridades administrativas y los particulares. Pero problemas a los que nos enfrentamos de forma cotidiana, suceden igual con otras áreas: ¿cómo se calcula una “pensión” (alimentos) después de un divorcio? (derecho familiar); ¿qué sucede una vez que presento una denuncia por fraude? (derecho penal), y un largo etcétera.
En mi opinión, lo importante y que muchas veces se pierde de vista, es que existen opciones jurídicas para enfrentar ese tipo de situaciones y que, justo en ese momento, sería útil contar con los servicios de un abogado, que es donde se encuentra el otro problema.
En muchos casos, las personas, aun sabiendo que necesitan de un abogado, no saben dónde encontrar uno en quien confiar, y los servicios jurídicos son, más que muchas otras cosas, una cuestión de confianza. En ellos va nuestro negocio, casa, libertad, familia, etc. Esto es, que no contratamos abogado como compramos electrodomésticos. Es, en parte, por eso que cuando alguien, teniendo un problema como los aquí descritos, además no conoce abogados, entonces no enfrenta solo el problema jurídico, sino que a ello se suma la angustia de no saber siquiera por dónde empezar a buscar y la desconfianza que, en general, se tiene de los abogados.
Aquí es donde cobra sentido la existencia de colegios de abogados. Aunque en el imaginario cotidiano se piensa que estos son meros espacios para desayunos y reuniones entre personas abogadas, o clubes gremiales y asociaciones de membrete, lo cierto es que cumplen un rol distinto. En nuestro caso, la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA), en su Capítulo Nuevo León, cumple una función dirigida, sí, a las personas abogadas en el estado, pero también pensada para las personas en general: la Barra capacita de forma continua a sus integrantes, identifica y ordena sus áreas de especialidad, propone discusiones sobre temas de actualidad y relevancia, e intentamos que esto se traduzca en mejores abogadas y abogados en el estado.
Así, cuando alguien enfrenta una clausura, multa o cualquier problema jurídico, no tiene que salir a buscar sin saber por dónde. La BMA facilita a los usuarios que consultan opciones de personas abogadas que pueden prestar el servicio jurídico que necesitan. Es decir, los colegios de abogados también pretenden tender un puente entre quien tiene un problema jurídico y quien puede resolverlo con seriedad.
En las últimas semanas han podido ver que semanalmente se encuentra en este espacio una columna a cargo de la BMA Nuevo León. Aprovechando este espacio, lo que queremos hacer es transmitir de forma sencilla temas jurídicos de relevancia para las personas, como parte de este rol que, entendemos, tienen los colegios de abogados. La socialización de los temas jurídicos también contribuye a la solución de los mismos.
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