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Opinión

¿A tu edad?, ¡viejos los cerros!

Psicóloga de origen, creativa de vocación. Creo en el poder de las marcas para mover conciencias y generar cambios con causa, me gusta contar historias que involucren la experiencia de las personas. Amante de la cocina. Brand and Social Manager de Koltin.

Aunque parezcan inofensivas, vivimos rodeados de frases que esconden prejuicios profundamente arraigados. El edadismo está en todos lados, y es momento de enfrentarlo.

Lo nuevo, lo rápido, lo joven, vivimos en una época en que idolatramos y celebramos la juventud de las cosas. Nos hemos acostumbrado tanto a eso, que al tiempo hemos empezado a ver la vejez como algo poco agraciado, incluso como un problema, con tintes de enfermedad, de soledad. 

Además, envejecer, para muchos, es sinónimo de debilidad e invisibilidad, por eso, ni queremos hablarlo. Y este fenómeno, que parece inofensivo, tiene nombre: Edadismo.

El edadismo no sólo ataca a quienes tienen más edad. También es esa voz social que dicta qué “ya no deberías hacer” o qué “a tu edad ya se te pasó”. 

Sin embargo, es en la vejez donde este prejuicio es más cruel, directo y, peor aún, normalizado. Está en la publicidad, en las consultas médicas, en la vida laboral y hasta en las conversaciones de sobremesa.

Por eso, desde Koltin decidimos romper con ese mito. Hablar de la vejez como algo normal, como lo que es, alejándola de aquellas frases que dictan que o que, dejar de hacer; queremos generar una reacción, y es la de abrazar a la vejez. 

Muchas de estas expresiones son tan comunes que ya ni las cuestionamos. Pero cada vez que las repetimos, reforzamos la idea de que cumplir años es una sentencia de pasividad. Y no lo es. El envejecimiento no debe ser una etapa de silenciamiento, sino de reivindicación.

Koltin nació con una misión clara: Cuidar a quienes cuidaron de nosotros. Queremos devolverles su lugar como protagonistas, no como figuras vulnerables. Por eso trabajamos en salud, sí, pero también en narrativa. En construir una nueva mirada sobre la edad, una que reconozca capacidades, autonomía y deseo.

Envejecer no es el problema. El problema es todo lo que asumimos sobre la vejez. Es momento de hacerle frente a esa idea y reemplazarla por algo más justo, más humano. Porque la edad no es una barrera: Es parte de la solución.

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