Durante muchos años, hablar de seguridad en México implicaba responder a inversionistas, empresarios o representantes de otros países alguna de estas preguntas: “¿Debemos extremar precauciones al invertir en el país?”, “¿es cierto que existe cobro de piso?”, “¿es seguro para nuestros trabajadores vivir en México?”.
En Nuevo León, debido a la cercanía que tenemos con estados históricamente conflictivos y con la frontera texana, esa conversación es mucho más recurrente. Y cuando llegamos al gobierno, teníamos muy claro que el gran reto por vencer, además de blindar a Nuevo León, sería cambiar la percepción de inseguridad dentro y fuera del estado.
Lo primero era convertir a Fuerza Civil en una policía de élite, dejar las tareas de proximidad a los municipios y formar una policía estatal que combatiera a los criminales. Invertimos en armamento, patrullas, helicópteros, infraestructura y tecnología, lo que nos permitió crear divisiones especializadas. Y, una vez consolidada, trabajar hombro a hombro con el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional en operativos estratégicos.
Hoy ese plan está dando resultados que se reflejan en los indicadores de seguridad, en la cantidad de empresas que le apuestan a municipios donde antes existía poca inversión extranjera, en el turismo que llega de otros países y en la percepción de seguridad de los neoleoneses.
Julio ha sido el mes con menos homicidios de los últimos 16 años y, esta semana, la Nueva Fuerza Civil volvió a ser reconocida por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi como la policía con mayor confianza y mejor desempeño de México.
Por eso no es casualidad que nuestra ciudad haya sido reconocida como la sede más segura de México durante el Mundial y la segunda más segura de los tres países anfitriones, sólo detrás de Boston, de acuerdo con el World Travel Index utilizado por la FIFA.
Además, el día de ayer, Nuevo León recibió un reconocimiento por parte del gobierno federal y de la presidenta Claudia Sheinbaum por los resultados del Plan Kukulkán —la estrategia de seguridad del Mundial 2026 en nuestro país—, reafirmando que no sólo fuimos la sede más norteña, la de los grandes conciertos o la del mejor Fan Fest, sino también la más segura.
Todo este trabajo nació para que las familias de Nuevo León vivan mejor, para que puedan salir a caminar, llevar a sus hijos a un parque, asistir a un concierto o disfrutar un partido con la confianza de que hay instituciones que lo dejan todo para protegerlas.
Nos llena de orgullo que se hable tan bien de Nuevo León en los más grandes escenarios internacionales; esos comentarios validan nuestro trabajo y nos dan más motivos para no bajar la guardia. Pero el reconocimiento más importante sigue siendo el de las y los neoleoneses, que hoy viven en un estado más seguro que hace cinco años. Y cuando ese esfuerzo también recibe el reconocimiento de organismos internacionales como la FIFA y del gobierno federal, queda claro que vamos por el camino correcto.
