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Opinión

El legado natural de Nuevo León

Columna Invitada

Durante años se pensó que el patrimonio de Nuevo León se limitaba a sus fábricas, sus empresas y su capacidad para generar empleo. Pero hay otra riqueza igual de importante que también define quiénes somos: nuestros paisajes.

Los cerros que vemos todos los días, los cañones que atraviesan todo el estado y los espacios naturales donde miles de familias conviven forman parte de la identidad de Nuevo León tanto como cualquier obra pública.

Por eso, cuando la tormenta Alberto dañó gran parte de los accesos a La Huasteca, el reto iba mucho más allá de reparar un camino. Lo que estaba en juego era la posibilidad de que miles de personas siguieran disfrutando uno de los espacios más emblemáticos de nuestro estado.

Quienes visitaban la zona se encontraron con accesos deteriorados, rutas complicadas y senderos afectados. Llegar a algunos de los puntos más representativos del parque se volvió difícil para muchas familias, y recuperar esa conectividad era indispensable; pero también era una oportunidad para dejar las cosas mejor de lo que estaban antes.

Hoy La Huasteca cuenta nuevamente con un acceso pavimentado a lo largo de nueve kilómetros. Pero lo mejor son las posibilidades que este proyecto abre: convierte en una realidad que los neoleoneses regresen a caminar entre las montañas que forman parte de nuestra historia; que deportistas, senderistas y ciclistas puedan recorrer uno de los escenarios naturales más bonitos que tiene México; y quienes visiten este parque podrán descubrir una de las razones por las que nos sentimos orgullosos de ser de Nuevo León.

La recuperación también permitió ordenar y proteger mejor nuestros espacios, algo que durante años había estado pendiente. Gracias al trabajo en conjunto con la iniciativa privada, senderos como La Rayita, Pico 22 y Cueva de la Virgen cuentan ahora con señalización, orientación y medidas que ayudan a preservar el entorno natural.

Este gobierno tiene claro que crecer también significa proteger aquello que nos hace únicos: los parques, las áreas naturales y los espacios públicos.

En pleno Mundial, con los ojos del mundo puestos sobre nosotros, vale la pena recordar que la mejor cara que podemos mostrar no es sólo la de una economía fuerte o una ciudad moderna. También es la de un estado que cuida su patrimonio natural y que ve el progreso y la conservación de la naturaleza como dos cosas que van de la mano.

Ese es el legado del nuevo Nuevo León.

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