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Opinión

Justicia sin blindajes políticos

Protágoras

En Tamaulipas, la presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena, María Guadalupe Núñez, ha puesto el dedo en una herida que durante años fue negada o administrada con cálculo político: la relación tóxica entre poder y justicia.

Su declaración, que toda persona debe responder ante la ley y que los asuntos se resuelven en tribunales, parece una obviedad republicana, pero en un estado marcado por expedientes congelados y blindajes judiciales, adquiere un peso específico. El caso del exgobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca vuelve al centro tras la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyo órgano disciplinario confirmó que un juez habría actuado ilegalmente para favorecerlo. 

Si esto se sostiene, no estamos ante un tecnicismo procesal, sino frente a una operación deliberada para torcer la ley, lo que obliga a preguntar cuántas decisiones más estuvieron contaminadas por esa misma lógica de protección. Núñez habla de una red de corrupción y de suspensiones que interferían incluso en materia electoral, intentando restituir derechos políticos a quien enfrenta órdenes de aprehensión por delitos federales. 

El punto ciego es otro: ¿basta la inhabilitación de un juez para desmontar una estructura que permitió esas maniobras? Porque el mensaje de que nadie está por encima de la ley solo será creíble si alcanza a todos, sin selectividad ni revancha, y si la justicia deja de ser instrumento coyuntural para convertirse, por fin, en regla permanente. 

REYNOSA: RECAUDAR SIN ASFIXIAR 

En Reynosa no basta con anunciar relevos; hay que explicar el fondo.

La presentación de Rodrigo Fabián Garza Sosa como nuevo titular de la Oficina Fiscal del Estado llega con un discurso predecible, pero políticamente relevante: mantener a la ciudad como la de mayor captación de impuestos estatales, logro que presume la administración saliente de Humberto Valdés Richard y que hoy se coloca como vara de medición inmediata. 

El primer punto ciego está en la narrativa del éxito recaudatorio. Ser líderes en captación no necesariamente habla de eficiencia estructural sino de presión contributiva en una ciudad que ya carga con la volatilidad económica fronteriza. 

¿Se recauda más porque hay crecimiento o porque no hay margen para el rezago? Esa diferencia no es menor y define el tono de la gestión. Garza Sosa promete agilidad, menos filas y atención oportuna, objetivos que suenan administrativos, pero que en realidad son políticos, porque la percepción del contribuyente es la primera aduana de cualquier gobierno. 

Sin embargo, reducir aglomeraciones no se resuelve con buena voluntad sino con digitalización real, depuración de procesos y coordinación con el aparato estatal, que suele ser más lento que el discurso. 

Reynosa es caja registradora y termómetro político. Si la recaudación se mantiene sin ahogar al contribuyente y el servicio mejora sin simulación tecnológica, el nuevo titular habrá entendido el encargo; de lo contrario, la eficiencia será solo estadística y la inconformidad, inevitable.

¡¡Yássas!!

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