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Opinión

Árboles para la paz y la vida

Fortaleza Ciudadana

Cuando uno busca las causas de la violencia familiar —misma que, estadísticamente, se incrementa a partir de la llegada de la primavera y con ella, las temperaturas con mayor calor—, esta condición atmosférica tiene repercusiones en el comportamiento humano.

En días recientes hemos visto una serie de conflictos viales que han terminado con lamentables desenlaces, incluso con pérdida de vidas humanas; en otros casos, con lesiones importantes. 

Si bien es cierto que el tráfico es intenso y el comportamiento de los conductores se vuelve hostil, lo cual produce irritación y reacciones violentas al volante. De la misma forma, quien tiene una ardua jornada de trabajo, quizá en un ambiente demasiado cálido, como puede ser de los trabajadores u obreros de muchas de nuestras industrias, que en sus procesos requieren calor para la transformación de múltiples productos, súmele el calor que se vive del medio de transporte, ya sea camión de pasajeros, el metro, Transmetro o en vehículos particulares. En muchos casos, la raza viaja en las cajas de camionetas pick-up, totalmente expuestos al sol. Toda esta energía, irritación, cansancio y fastidio son componentes para alterar el comportamiento de las personas. Solo falta que se les “saque el tapón”, y esto ocurre con mucha facilidad cuando la pareja o los hijos piden algo que presiona, cuesta o molesta, provocando una respuesta irracional que va desde los gritos y, en muchas ocasiones, llega a los golpes. 

Recuerdo que la actriz Carmen Salinas —de feliz recuerdo— tenía en sus shows algunas interacciones con las mujeres que acudían a su espectáculo, donde les sugería, con el aderezo de su pícaro humor, que estuvieran bañadas y arregladitas para cuando llegara el viejo, y no fachosas; y antes de darle quejas, le ayudaran a quitarse los zapatos, lo auxiliaran a templarse ya en la sombra de la casa y lo consintieran un rato. Ya después le podían dar las quejas y las peticiones, hasta de dinero, pero nunca antes de una limonada o una cervecita. Puede parecer muy misógino el comentario, pero por eso doy cuenta de que era parte de los diálogos en su espectáculo. Recomendaciones, todas, muy útiles para iniciar una negociación en casa. 

Hoy por hoy, esto es aplicable para las parejas que trabajan ambos, sufren traslados a puntos lejanos y, con ello, las inclemencias del calor durante el día. Llegar a una casa que se tiene que dejar cerrada por temas de seguridad, de eventuales lluvias, etc., hace que el hogar sea un verdadero horno, y dormir en esas condiciones no es fácil. Muchas de las casas de nuestra gente no tienen aparatos de aire acondicionado, y quienes sí los que tenemos, luego andamos batallando para pagar los recibos de la compañía de luz.  

Para cambiar esto, se recomienda sembrar un árbol en el frente o en la parte trasera de cada casa habitación. Esto ayudará a que el árbol dé sombra y tenga mejores condiciones para habitarse, lograr un reparador descanso y de evitar comportamientos de violencia doméstica a causa de este fenómeno de tener la vivienda ardiendo. Hay que procurar que arda de pasión y de amor, no de temperaturas inaguantables. 

Esta propuesta es muy útil y seria. Una casa que tiene un árbol que le da sombra disminuye en varios grados su temperatura, y ese simple detalle puede permitir que nos aguantemos más. Ahora le dicen resiliencia, y yo creo que es algo así como resistencia. Bien, pues hagamos cosas buenas para todos. Pidamos a los alcaldes que permitan hacer los pozos en las banquetas sin multar al ciudadano que va a sembrar un árbol. Con mis amigos de los sindicatos vamos a promover esta medida para sus agremiados, con asesoría técnica elemental sobre la forma correcta de sembrar y mantener vivo ese individuo que proporciona servicios medioambientales y mejora la calidad de vida para su cuidador. 

Sembrar o plantar árboles en la casa, en los parques, en los camellones, bajo el metro, en los estacionamientos y, desde luego, en la sierra es muy bueno y útil. Desde las llamadas plántulas que se instalan en la sierra —¿te imaginas tener que llevar una grúa a instalar árboles en la sierra?— se volvería muy difícil y hasta peligroso. Por eso son de ese tamaño: su función será captar agua para los mantos acuíferos. Los árboles cuyo tallo es más grande y ocupan de mayor fuerza para plantarlos, todos son indispensables para tener mejores servicios ambientales y mejorar la calidad de vida. 

X @luisgfortaleza    

Instagram @luisgerardotrevinogarcia

Fb. Luis Gerardo Treviño García

Fb. Fortaleza Ciudadana compromiso por la seguridad

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