Ariadna llega, y Tamaulipas observa
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 04 Mayo 2026, 04:50
Ariadna Montiel Reyes al frente de Morena llegan con peso propio, y conviene decirlo sin rodeos: asume la presidencia del partido en uno de los momentos más complicados que ha vivido el movimiento desde que llegó al poder.
Este domingo, en el World Trade Center de la Ciudad de México, más de mil ochocientos congresistas la eligieron por unanimidad. La acompaña Óscar del Cueto en Finanzas, y el mandato corre hasta octubre de 2027, justo cuando el país renueve diputaciones, diecisiete gubernaturas y un universo de alcaldías.
No es poca cosa lo que carga sobre los hombros. Y ella misma lo dijo con una frase que merece subrayarse: “ya no basta recordar de dónde venimos, hay que demostrar con hechos hacia dónde vamos”. Ahí está, en una sola línea, el diagnóstico y la tarea. Porque Morena llevaba tiempo cómodo en la nostalgia del origen, en repetir los nombres fundadores como si bastaran para sostener al movimiento.
Ariadna parece haber entendido lo que muchos militantes ya sentían en silencio: el pueblo no vota memoria, vota resultados. Y esa frase, en boca de la nueva dirigente, es casi un contrato. El telón de fondo, todos lo sabemos, es incómodo. El caso de Rubén Rocha Moya, su ausencia en el Congreso fue, francamente, ensordecedora, las acusaciones del Departamento de Justicia gringo, los rumores que ya rozan a otros gobernadores morenistas. De ahí que Ariadna haya puesto sobre la mesa, casi como primer acto, dos palabras que sonaron a advertencia: trayectorias impecables. Aunque ganen la encuesta. Aunque vengan recomendados. Aunque duela. Y aquí es donde Tamaulipas entra a la escena. Américo Villarreal ya había mandado en marzo su propio mensaje a los “adelantados” del partido, esos aspirantes municipales que andan calientes desde antes de tiempo.
Su línea coincide con la de Ariadna, y eso, en política, no es casualidad: es coreografía. Le deseo éxito a Ariadna, de verdad. Pero le pongo encima la lupa que toca: lo difícil no será ganar el discurso, sino sostener el filtro cuando empiecen a llegar las presiones de cada estado. Tamaulipas observa. Y observa con calma, porque sabe que lo que se decida en el centro va a aterrizar, tarde o temprano, en cada municipio. Ahí estaremos.
WILLY ZÚÑIGA: EL VOCERO QUE SÍ ESTÁ HABLANDO
Willy Zúñiga Castillo, vocero de Seguridad de Tamaulipas, está cumpliendo con algo que sus antecesores rara vez sostuvieron: comunica, da la cara, informa rondines y operativos con disciplina. Encabezó la narrativa de la captura de Metro 9, ha dado seguimiento puntual a la red de videovigilancia, y cuando se fugó un exelemento policiaco del Centro Integral de Justicia, salió a explicarlo sin esquivar.
Eso, en este estado, es noticia. Y ahí entra el matiz, querido lector, porque lo justo es justo y lo que falta, falta. Zúñiga tiene perfil de sobra: fiscal en la Ciudad de México, rector universitario, paso por antisecuestros y delitos de alto impacto. Sabe de lo que habla. Pero la vocería de seguridad no se gana con currículum, se gana en la credibilidad cotidiana, esa que obliga a nombrar lo incómodo cuando lo incómodo es cierto.
Su reto no es superar a Jorge Cuéllar; esa vara está baja. Es resistirse a convertir cada cifra a la baja en logro mientras los tamaulipecos cuentan otra historia en sus chats familiares y en las rutas que evitan. Tiene con qué dar más. Por eso, precisamente, se le pide más.
¡¡Yássas!!
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