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Opinión

Los ajustes al calendario escolar: una tragicomedia más de este siglo. Crónica

Entre profes y Política

Eran alrededor de las cuatro de la tarde del jueves 7 de mayo de 2026 y, bajo la argumentación de las olas intensas de calor por las que se estaba pasando a lo largo y ancho de la República Mexicana, sumadas a la justa mundialista que inicia a mediados de junio, Mario Delgado Carrillo anunciaba a todo tambor que había concluido con éxito su acometida: sacar por unanimidad el acuerdo por los secretarios estatales de Educación, citados previamente en la CDMX, firmando el ajuste al calendario escolar que, precisamente, terminaría el 5 de junio con alumnos y, una semana después, el 12, con todo el personal. Es decir, la actividad escolar se suspendería en su totalidad este último día. No obstante, el regreso se calculó para el 10 de agosto para iniciar con “los cursos intensivos de capacitación docente”; y los estudiantes de educación básica del país estarían en las aulas el 17 del mismo mes, con dos semanas de regularización académica. De manera inmediata se iniciaría el ciclo escolar 2026-2027. 

Hasta aquí, el secretario de Educación federal había sacado 10 de calificación debido al resultado que se publicitó finalmente en redes sociales. Había gozo y algarabía; tanto así, que el SNTE hizo sus pronunciamientos en todas las entidades federativas en ese sentido. El apoyo hacia las autoridades educativas era total como en los viejos tiempos cuando reinaba Elba Esther Gordillo. En el video que circuló en redes se pudo constatar que Mario Delgado presidió asambleas en su pasado cuando fue dirigente nacional de Morena: “¿Votos a favor?” —levantando la mano primero él, como diciendo “A ver, ¿quiénes están conmigo?”—; “¿Votos en contra?” —cero personas—; “¿Abstenciones?” —cero personas—. ¡Decisión unánime! Pero…

Trasciende que no se hicieron esperar las reacciones de la CNTE, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, que se encuentra acechando a la presidenta Claudia y al mismo Mario para exigir, una vez más, el cumplimiento de las promesas de campaña presidencial incumplidas: abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007; instalación del mecanismo de pensiones y jubilaciones más justas y la democratización en el SNTE.

Sumados a estos reclamos, los adversarios del grupo en el poder hicieron lo propio, exhibiendo “la pobreza de argumentación” que utilizó Mario para ganar adeptos en las distintas redes de internet. La Asociación Nacional de Padres de Familia hizo lo suyo al demandar la falta de consulta para un acto de vital trascendencia. El ambiente se calentó tanto, de las cuatro de la tarde a las ocho de la noche, que la nación entera no paraba de hablar de “la exageración de vacaciones de los infantes”; expresaron que tendrían tres meses sin clases y: ¿qué harán los padres de familia que trabajan?, ¿dónde y quién cuidará de sus retoños bien portados?

Varios gobernadores declararon que “ya estaban preparados para este ajuste de calendario escolar”; que muchas escuelas tendrían maestros de inglés, deportes y pantallas de televisión para ver los partidos del Mundial de Futbol; que los niños y jóvenes podrían ser recibidos en la escuela sin ningún problema. 

Alrededor de las ocho y media de la noche del mismo jueves 7, salió a declarar desde la mismísima Presidencia de la República la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, para decir que lo que dijo Mario Delgado era solo una propuesta. ¡Cayó un meteorito sobre nosotros! como el que nos impactó hace como 66 millones de años, arrasando con casi todo ser viviente sobre la faz del planeta. 

Producto de lo anterior observamos lo siguiente: primero, fuerte encontronazo político entre el titular educativo nacional y la presidenta Claudia; Mario Delgado dobló las manos, obviamente. Aceptó que debía de convocar nuevamente al Consejo Nacional de Educación (CONAEDU) a sesión urgente el lunes 11 de mayo, y que reconsideraran las demandas de la sociedad en el tema que ocupa, en beneficio “de la niñez mexicana”. Segundo, la exhibición gubernamental, en todos los sentidos, de cómo manipulan la información a su favor utilizando fundamentaciones que benefician sus dichos y posturas. Tercero, el gran poder, una vez más, de “las benditas redes sociales”. Cuarto, en nuestro México querido lo que menos importa es la educación. La verdad, como es. Se tenía que decir y se dijo. Hasta la próxima.

Bueno, ¿y cómo quedó la obra teatral? Terminó como inició: que cada entidad federativa haga sus ajustes si así lo cree conveniente. Esto fue la tarde del mismo lunes 11.

P. D. El viernes 15 de mayo es el Día del Maestro. Felicidades a todos los mentores, tanto locales como nacionales y del mundo entero, ya que sin ellos no se puede lograr un verdadero desarrollo de nación. ¡Fortísimo abrazo!

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