Bardana y plantas depurativas
Sección Editorial
- Por: Fina Ferrara
- 06 Agosto 2026, 02:00
Diariamente estamos expuestos a contaminantes ambientales, residuos químicos, alimentos ultraprocesados, medicamentos y otras sustancias que representan un reto para nuestro organismo.
Afortunadamente, el cuerpo cuenta con extraordinarios mecanismos naturales de depuración, encabezados principalmente por el hígado y los riñones, órganos responsables de transformar y eliminar sustancias de desecho.
Cuando estos procesos funcionan de manera eficiente, el organismo aprovecha mejor los nutrientes, mantiene un metabolismo más equilibrado y favorece el buen funcionamiento de todos sus sistemas.
Además, una adecuada eliminación de desechos contribuye a una mejor digestión, al equilibrio de los líquidos corporales y puede reflejarse en una piel de aspecto más saludable.
Por ello, muchas tradiciones herbolarias recomiendan realizar una depuración una o dos veces al año, especialmente después de periodos de excesos alimenticios o de una mayor exposición a sustancias químicas.
Entre las plantas más apreciadas para este propósito destaca la Bardana (Arctium lappa), originaria de Europa, el norte de Asia y Norteamérica. Desde la Edad Media, la Bardana se ha recomendado para tratar una sorprendente variedad de aflicciones.
Los médicos chinos y ayurvédicos de la antigüedad la consideraban un remedio para resfriados, gripe, infecciones de la garganta y neumonía.
Más tarde, los herbolarios europeos prescribieron la raíz de bardana para fiebre, cáncer, eczema, psoriasis, acné, caspa, gota, tiña, infecciones de la piel, sífilis, gonorrea y problemas asociados con el parto.
Los médicos estadounidenses del siglo XIX la consideraron un excelente diurético y la prescribieron para infecciones del tracto urinario, problemas renales y dolor al orinar, así como para infecciones de la piel y artritis.
Actualmente, la Agencia Europea del Medicamento reconoce su uso tradicional para favorecer el flujo urinario, como coadyuvante en molestias urinarias leves, en la pérdida temporal del apetito y en estados seborreicos de la piel.
También se le atribuyen propiedades hepatoprotectoras, diuréticas y depurativas, además de ayudar en la eliminación del ácido úrico y contribuir al cuidado de afecciones cutáneas como acné, dermatitis, caspa y seborrea.
Un excelente té depurativo puede prepararse mezclando a partes iguales bardana (Arctium lappa), diente de león (Taraxacum officinale), zarzaparrilla (Smilax aspera), frutos de pingüica (Arctostaphylos pungens) y cola de caballo (Equisetum arvense).
Agregue dos cucharadas de la mezcla a un litro de agua hirviendo, apague el fuego, tape y deje reposar durante 20 minutos. Cuélalo y bébelo como agua de uso para apoyar los procesos naturales de depuración del organismo y favorecer el bienestar general.
Compartir en: