Opinión

Becker limpia el parque… y el terreno

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 07 Julio 2026, 04:50

Ya huele a vacaciones. Y como toda familia antes de salir, en la política también se barre la casa… aunque a veces se barre para que los vecinos vean. 

Esta semana la SEDUMA armó jornada de limpieza en Los Troncones, el pulmón verde de Victoria. Buena causa, nadie lo discute. Pero conviene mirar el punto ciego: no todos los días un secretario de Medio Ambiente agarra la brigada en persona y posa entre los árboles. Ahí está Karl Heinz Becker Hernández, rastrillo en mano, mandando un mensaje que, seamos claros, los árboles no votan. 

Los que sí votan viven en los ejidos La Libertad, Vicente Guerrero, La Chona y en toda la capital. Y a ellos les habló. Piénselo como un ensayo antes del estreno: el funcionario que hoy cuida el parque, mañana podría estar cuidando otras aspiraciones. Becker tiene con qué, recursos, estructura, cámara, y carga un apellido que en Victoria suena, que abre puertas y que la gente ya asocia. Eso, en política, es medio camino andado.

Él lo enmarca como instrucción del gobernador Américo Villarreal: cuidar estos espacios porque nos brindan servicios ecosistémicos muy importantes. Correcto. Pero el subtexto pesa: quien limpia el parque también se está limpiando el terreno. ¿Vocación ecologista o precampaña con overol? 

Quizá ambas. Por lo pronto, tome nota: cuando un político tan visible dice que va a estar viniendo “de manera recurrente”, no siempre habla del parque.

LETRAS DE ORO Y UN DETALLE EN LA PUERTA 

En política, lo que se ve importa. Pero lo que se nota, también. 

Esta semana el Congreso de Tamaulipas vivió una jornada de las que hacen historia. El gobernador Américo Villarreal develó, acompañado por los titulares del Legislativo, Humberto Prieto, y del Judicial, Tania Contreras, la leyenda «1889, Benemérita Escuela Normal Federalizada de Tamaulipas», ya grabada con letras doradas en el Muro de Honor del recinto. 

Ciento treinta y siete años de historia condensados en 47 letras y cuatro dígitos. No es poca cosa: hablamos de la institución de educación superior en funciones más antigua del estado, cuna del magisterio tamaulipeco y, como se dijo en tribuna, faro intelectual de la entidad. 

El propio gobernador lo resumió bien al recordar que si la educación ha florecido en Tamaulipas, buena parte del mérito es de esta Normal. Fue una foto que muchos quisieran para el álbum: tres poderes juntos, honrando a quienes forman a los que forman. 

Ahora bien, en política los detalles cuentan, y hubo uno que no pasó del todo inadvertido. A la llegada del mandatario, hubo una breve espera, de unos minutos, en el acceso al recinto antes de iniciar la ceremonia. ¿Un tropiezo de logística o algo más? Difícil saberlo, y quizá no valga la pena sobreinterpretarlo. En actos de esta escala, un contratiempo en la puerta suele ser eso: un contratiempo. Pero los que llevan años observando la vida pública tamaulipeca saben que estos gestos, por pequeños que parezcan, terminan comentándose en los pasillos. 

Al final, la jornada dejó dos postales. La grande: un homenaje merecido, grabado en oro para las próximas generaciones. Y la pequeña: unos minutos de espera que dieron de qué hablar. En política, como en la vida, ambas cuentan.

¡¡Yássas!!

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