Opinión

Camellia sinensis

Sección Editorial

  • Por: Fina Ferrara
  • 13 Agosto 2026, 06:00

Una infusión con grandes beneficios para la salud; entre ellos, ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y reduce el deterioro cognitivo.

El té verde, elaborado a partir de las hojas de Camellia sinensis, es una de las bebidas más consumidas en el mundo y también una de las más estudiadas por la ciencia. Aunque proviene de la misma planta que el té negro, ambos se diferencian por su proceso de elaboración. 

Mientras el té negro pasa por una fermentación que modifica parte de sus compuestos, el té verde conserva sus hojas prácticamente intactas, preservando una elevada concentración de catequinas, potentes antioxidantes naturales.

Diversas investigaciones han demostrado que las catequinas presentes en el té verde ayudan a neutralizar los radicales libres, disminuyendo el daño oxidativo relacionado con el envejecimiento y numerosas enfermedades crónicas.

El consumo habitual de té verde también se ha asociado con beneficios para la salud metabólica. Favorece la termogénesis y la oxidación de las grasas, además de contribuir a mejorar la sensibilidad a la insulina y el control de la glucosa, un aliado para personas con síndrome metabólico o prediabetes. 

Asimismo, diversos estudios han observado reducciones discretas en los niveles de colesterol LDL y un efecto protector sobre la salud cardiovascular.

Otro de los aspectos más interesantes es su acción sobre el sistema nervioso. El té verde aporta L-teanina, un aminoácido que favorece la producción de GABA, promoviendo un estado de relajación sin provocar somnolencia. 

Esta combinación mejora el estado de alerta, la concentración y el rendimiento mental. En adultos mayores, reduce el deterioro cognitivo y tiene un efecto neuroprotector, lo que ayuda a prevenir enfermedades como el Alzheimer.

La cafeína en el té va unida a compuestos polifenólicos, lo cual hace que sea liberada muy lentamente, ejerciendo un efecto tónico-estimulante, si bien más suave que el del café, pero con un tiempo más prolongado, aumentando el estado de vigilia y la capacidad de realizar esfuerzo físico. 

De acuerdo con varias estadísticas, las poblaciones orientales que consumen té verde a diario presentan una menor incidencia de procesos oncológicos respecto a poblaciones no consumidoras. 

Las catequinas en el té verde pueden interferir en procesos relacionados con el crecimiento tumoral, como la proliferación celular, la inflamación y la formación de nuevos vasos sanguíneos que alimentan a los tumores. 

La Agencia Europea del Medicamento reconoce además su uso tradicional para aliviar la fatiga y la sensación de debilidad.

Aplicado en la piel como crema, ayuda a retrasar los signos de la edad al proteger contra el daño solar, estimular la síntesis de colágeno y recuperar la elasticidad de la piel. 

Una vez más, la naturaleza nos demuestra que muchas de las respuestas para preservar nuestra salud han estado siempre creciendo a nuestro alrededor.

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