En plena temporada de calor, sequía y riesgo extremo de incendios —condiciones que no son ninguna sorpresa— las autoridades estatales salieron con una retórica más dura y con la que buscan conciencia: advertencias de multas millonarias y cárcel para quien encienda una fogata fuera de lugar.
La Secretaría de Medio Ambiente coahuilense advirtió que provocar incendios forestales puede costar hasta $3.5 millones de pesos, en un año donde ya se acumulan 18 incendios y 22 conatos.
Es decir, el problema ya está presente, por lo que la respuesta oficial busca ‘‘poner orden’’ a un grave problema de cada temporada.
Se presume un operativo con 500 brigadistas, decenas de vehículos y hasta aeronaves para contener lo que, en buena medida, es consecuencia de una mezcla conocida: altas temperaturas, vientos, vegetación seca… y prevención que no termina de cuajar, tanto por parte de ciudadanos como de autoridades.
El llamado a no tirar colillas, basura o usar pirotecnia vuelve a ocupar el centro del discurso, acompañado del clásico “cero tolerancia”.
Ciudadanos tienen responsabilidad, pero también autoridades de no bajar la guardia en tiempos secos.
Así, entre advertencias y despliegues de emergencia, el mensaje oficial intenta apagar incendios… al menos en el discurso, porque en los bosques la historia parece repetirse sin mayores cambios.
