Sigue lloviendo sobre mojado para los Flores.
Ayer, en Múzquiz, autoridades judiciales de Coahuila dieron cumplimiento a una orden de aprehensión en contra del extesorero de la administración de Tania Flores, por el presunto desvío de recursos públicos.
Víctor Manuel Hernández habría sido puesto a disposición de las autoridades como parte de las indagatorias por peculado que enfrenta la exalcaldesa, quien se encuentra a la espera de juicio el próximo jueves. De manera muy tibia, prácticamente solo su familia ha salido en su defensa. Nadie mete las manos al fuego por ellos.
Ricardo Mejía es su único defensor. Incluso la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, en algún momento les dio la espalda. “Si hay pruebas, tendrán que responder ante la justicia”, señaló entonces.
Con el extesorero detenido, las cosas van en serio y, así haya sido un solo peso, si el delito se configura, Tania tendrá que enfrentar la ley y pagar las consecuencias.
Veremos si Hernández Obregón intenta salvar el pellejo y termina embarrando a alguien más, pues las implicaciones también tendrían que ver con abuso de poder y con las presuntas relaciones de la exalcaldesa con el exdirector de la CFE, Manuel Bartlett, quien habría favorecido a la familia Flores con contratos millonarios para la venta de carbón. Al tiempo.
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En el Congreso de la Unión le siguen dando largas a los abusos de las aseguradoras. A pesar de que el dictamen de la iniciativa está listo desde abril para ser votado, el diputado Jericó Abramo sigue esperando luz verde para frenar los abusos que, al final, los asegurados terminan pagando, especialmente en el rubro de gastos médicos.
El dictamen se incluirá en los debates de la Comisión de Hacienda cuando se abra el periodo ordinario en septiembre, pues ya fue incorporado a la agenda legislativa.
La propuesta busca erradicar los abusos de los hospitales privados. Sin embargo, el propio Jericó aseguró que, si por alguna razón se pospone, obedeciendo a intereses mezquinos, y llega diciembre sin aprobarse, volverán a permitirse todo tipo de atropellos por parte de las compañías aseguradoras. Ojalá que no.
¡¡Yássas!!
