Opinión

Carlos Peña acusa, Toñín espera

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Tamaulipeco
  • 20 Octubre 2026, 04:50

Carlos Peña Ortiz, alcalde de Reynosa por Morena, lo dijo sin rodeos. 

Acusó que el Congreso del estado tiene proveedores ligados a la delincuencia y le pidió a Humberto Prieto Herrera, presidente de la Junta de Gobierno y también morenista, que revise sus mensajes del 3 de agosto, porque asegura que ese día se lo avisaron. 

Prieto respondió que en sus dos años no hay un solo proveedor así y que, si hay pruebas, él mismo lo acompaña a denunciar. Hasta ahí la nota. Lo interesante está en quién gana con el pleito. Prieto quiere ser el candidato de Morena a la alcaldía de Reynosa. Y en el mismo camino viene Antonio “Toñín” Chávez Herrera, que acaba de dejar la Secretaría de Servicios Primarios del Ayuntamiento para registrarse como aspirante a coordinador municipal de Morena, y al que varios analistas ya señalan como el gallo de Maki Ortiz y de Makito para quedarse con la ciudad en 2027. 

Mientras tanto, Peña se registró para buscar una diputación federal. Así que cuando el alcalde pone a Prieto junto a la palabra “crimen”, también le despeja el camino a su sucesor. Ahí está el cabo suelto que nadie menciona. Una acusación tan seria se vuelve sospechosa cuando sirve para sacar a un rival de la carrera y no llega a la Fiscalía con nombres, contratos y fechas. 

Y si Prieto recibió el aviso en agosto y no hizo nada, también le debe una explicación a la gente. En medio queda el gobernador Américo Villarreal Anaya, que días después tuvo a Makito a su lado en la Feria Tamaulipas. Los dos bandos son de su partido y a él le toca evitar que Reynosa se reparta como herencia. 

Denunciar es valiente, pero no basta con señalar. Que el alcalde presente su denuncia formal, que el Congreso publique sus contratos y que Morena elija a su candidato con reglas claras y no por dedazo familiar. La gente de Reynosa merece saber la verdad antes de votar, no después.

EL RELEVO DE LALO

Cuando Eduardo “Lalo” Gattás Báez tomó la presidencia municipal de Victoria en 2021, recibió una capital cansada. Venía de tres años de gobierno panista con Xicoténcatl González Uresti, y el saldo se notaba en calles llenas de baches, colonias que nadie volteaba a ver y un ayuntamiento sin rumbo claro. 

Cinco años después, ya en su segundo periodo, el alcalde morenista puede presumir bacheo, pavimentación y cuentas sin deuda con la Auditoría Superior del Estado. Muchos victorenses sienten que la ciudad volvió a caminar. Lo interesante empieza ahora, porque Lalo ya no puede reelegirse, y la pelea por su silla rumbo al 6 de junio de 2027 se convirtió en un examen sobre su propio legado. 

Algunos llevan delantera como Hugo Reséndez Silva, quien fue secretario del Ayuntamiento durante cinco años. También se anota el diputado federal José “Pepe” Braña, y pisando fuerte vienen Katalyna Méndez Cepeda, Karl Becker, secretario de Desarrollo Urbano del gobierno de Américo Villarreal, el exsecretario del Trabajo Gerardo Illoldi y Rómulo Pérez Sánchez.

Aquí está el cabo suelto que pocos mencionan. La verdadera batalla en Morena es entre el equipo que trabajó en la presidencia municipal y los perfiles que salen del Palacio de Gobierno. Y hay una contradicción que salta a la vista: Rómulo Pérez preside el Consejo Estatal de Morena, pide no creerle a las encuestas y al mismo tiempo quiere la candidatura. Es árbitro y jugador en el mismo partido. Hay otro detalle. A Gattás algunos adelantados lo mencionan para la gubernatura de 2028, así que quien gane Victoria puede ser su mejor aliado o su piedra en el zapato. 

Morena va 44 contra 23 del PAN, y eso tranquiliza a muchos, pero en 2024 el rompimiento con el Verde y el PT demostró que el rival más peligroso de Morena en la capital suele ser la misma Morena. 

El rescate de Victoria no debería ser trofeo de ningún grupo. Lo justo sería que cada aspirante diga con números cómo va a cuidar el agua, las calles y la seguridad, y que los ciudadanos exijamos debates de verdad. Victoria ya supo lo que es caer y volver a levantarse, y ahora le toca escoger quién la mantenga de pie.

¡¡Yássas!!

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