Clara Luz Flores fue designada ayer como coordinadora de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional por Morena en Nuevo León.
Dicho a plata pura, será la candidata a gobernadora por Morena.
A partir de ahora, Clara Luz hará en paralelo funciones antagónicas: por un lado, recorrer municipios, llenar eventos y hacer logística.
Por otro lado, construir una coalición política, territorial y social capaz de disputar el gobierno de un estado caracterizado por el voto volátil.
Morena ha crecido en Nuevo León, pero sigue siendo un estado en donde aún no ha ganado una gubernatura.
Su tarea, por tanto, no consiste solo en sumar votos, sino en organizar poder.
La primera misión de quien gana una encomienda de este calibre es impedir que quienes no ganaron comiencen a calcular cuánto les conviene permanecer dentro del proyecto.
William Riker, uno de los grandes estudiosos de las coaliciones políticas, entendió que los actores permanecen juntos mientras la coalición les resulte racionalmente conveniente.
Dicho de otra manera, la unidad política no se solicita; se construye mediante incentivos.
Por eso Clara Luz habrá de sentarse con quienes participaron o construyeron proyectos alrededor de la sucesión. No para ofrecer puestos ni candidaturas —que también—, sino para establecer una división funcional del trabajo político.
Unos tienen territorio. Otros interlocución empresarial. Otros relaciones nacionales. Otros estructuras municipales. Otros capacidad legislativa. Todo eso debe integrarse.
Una coalición electoral demanda amplitud; una campaña requiere conducción.
Después viene el territorio. Nuevo León elegirá en 2027 gobernador, 42 diputados locales —26 de mayoría relativa y 16 de representación proporcional— y 51 ayuntamientos. Esto significa que la gubernatura no puede pensarse aisladamente. Cada candidatura municipal y cada distrito puede sumar votos al proyecto estatal o convertirse en una pequeña guerra civil que se los quite.
Ésa será probablemente una de las negociaciones complejas.
El universo electoral de Morena y sus aliados en Nuevo León se multiplicó entre 2021 y 2024.
¿Cuánto de ese voto puede conservarse en 2027?
Yo establecería una primera meta estratégica: construir condiciones para superar 900,000 votos. Así se obliga a pensar en la campaña más allá del voto duro.
¿Dónde encontrar los votos adicionales? En Monterrey y su área metropolitana.
Pero, sobre todo, entre electores que no se consideran morenistas.
Lo cierto es que entre enero y marzo de 2027 se tendría que consolidar programa, candidaturas y expansión hacia electores independientes.
Veremos si la segunda es la vencida.
