Claudia, a dos años: ¿estamos mejor o peor?
Sección Editorial
- Por: Luis Padua Viñals
- 01 Septiembre 2026, 04:58
A punto de cumplirse dos años de la presidencia de Claudia Sheinbaum en México, vale la pena hacerse una pregunta tan sencilla como complicada: ¿estamos mejor o peor?
La respuesta depende, por supuesto, de dónde se mire.
Hay datos difíciles de ignorar. Los homicidios han disminuido considerablemente; México ha resistido mejor de lo esperado las amenazas arancelarias de Donald Trump; las exportaciones se mantienen fuertes; la inversión extranjera directa alcanzó niveles récord y la economía volvió a crecer con fuerza durante el segundo trimestre.
A ello se suma la continuidad de una política social que durante el sexenio anterior coincidió con una reducción histórica de la pobreza.
Hasta ahí, el balance parece positivo.
Pero también existen algunos claroscuros.
La relación con Estados Unidos y, particularmente, las presiones alrededor del narcotráfico han colocado varias veces a la Presidenta en situaciones incómodas. El caso del gobernador sinaloense Rubén Rocha Moya fue quizá el ejemplo más reciente, aunque Sheinbaum terminó resolviendo el episodio con firmeza y templanza hasta que el mandatario volvió a solicitar licencia.
También existen dudas legítimas sobre lo que ocurrirá con la justicia después de la controvertida reforma al Poder Judicial; sobre la enorme cantidad de recursos destinados a programas sociales; y sobre el dinero que seguirá requiriendo Pemex, frente a un país que necesita desesperadamente más inversión en infraestructura y proyectos productivos.
Entonces, para que cada lector norme mejor su criterio y saque sus propias conclusiones sobre lo que va del actual sexenio, comparto aquí algunos de esos puntos con más detalle.
En seguridad, el promedio diario de homicidios dolosos se ha reducido prácticamente a la mitad respecto al inicio de la administración. De casi 90 homicidios diarios en promedio, reportados en septiembre de 2024, la cifra ha caído a 46 en agosto de 2026. La labor de Omar García Harfuch al frente de la Secretaría de Seguridad parece destacar particularmente.
En economía, México ha demostrado una resistencia que pocos anticipaban frente al regreso de Trump y su agresiva política comercial. Pese a semejante incertidumbre, los capitales internacionales no están huyendo: México captó $34,968 millones de dólares de inversión extranjera directa durante el primer semestre de 2026, un récord para ese periodo, aunque buena parte provino de la reinversión de utilidades de empresas ya establecidas en el país.
Después de caer durante el primer trimestre, la economía sorprendió además con un rebote de 1.5% en el segundo.
Son datos que hablan de confianza, aunque con matices.
Pero también hay señales que obligan a mantener cautela.
Organismos empresariales como Coparmex han advertido que la reforma judicial genera riesgos para la certeza jurídica, la inversión y la competitividad. Y las finanzas públicas enfrentan presiones importantes: sólo para Pemex se contemplaron originalmente más de $263,000 millones de pesos de apoyo federal en 2026 para atender amortizaciones de deuda, mientras el país necesita simultáneamente invertir más en infraestructura, energía, salud, educación y proyectos productivos.
México todavía necesita crecer más, producir más, invertir mucho más en infraestructura, energía y tecnología y, sobre todo, convertir las ventajas extraordinarias de su ubicación geográfica en mejores oportunidades para sus habitantes.
Ahí estará probablemente el verdadero examen del resto del sexenio.
Ahora, faltan aún cuatro años. Sheinbaum prometió construir un “segundo piso” de la Cuarta Transformación. En el resto de su sexenio deberá demostrar que ese segundo piso puede significar no solamente distribuir mejor la riqueza, sino también generar mucha más.
Y ojo con el mes de noviembre de este año, pues podría modificar nuevamente el tablero.
Las elecciones legislativas de Estados Unidos definirán cuánto poder conservará Donald Trump durante la segunda mitad de su mandato y, con ello, buena parte del entorno político y comercial que México deberá enfrentar.
Sin embargo, sería un error pensar que nuestro futuro depende solamente de Washington.
Hay mucho más que depende de nosotros, los mexicanos, y de nuestros líderes.
México atraviesa una coyuntura extraordinaria. Tiene acceso privilegiado al mercado más grande del mundo, una poderosa base manufacturera, una población joven y productiva y una oportunidad difícil de repetir para atraer inversiones y convertirse en uno de los grandes ganadores de la reorganización económica de Norteamérica.
A casi dos años, Claudia ha sorteado razonablemente bien las tormentas.
Los próximos cuatro dirán si México fue capaz de aprovechar la oportunidad.
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