No sería la primera vez que el senador Luis Fernando Salazar es señalado por sus exabruptos contra la prensa.
Como buen miembro de la llamada Cuarta Transformación, defiende las críticas, siempre y cuando no sean dirigidas hacia él.
Hace apenas unos días habría interpuesto una denuncia formal tras sentirse agraviado por un portal de noticias del estado que difundió documentos sobre presuntos nexos del legislador con la delincuencia organizada.
Así, con su larga cabellera al viento, fue de un lado a otro asegurando sentirse ofendido, pues cómo iba a aceptar semejante agravio.
También advirtió que, si no se presentan pruebas, alguien tendrá que pagar las consecuencias. ¿Estará actuando, cual hampón mafioso, de una manera que termine por sepultar sus aspiraciones rumbo a la gubernatura? Es pregunta.
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El que ya tiene el agua hasta el cuello es el superintendente de la CFE en la región Sureste, Roberto Velázquez Ceja, ante la andanada de quejas por las múltiples fallas en el suministro eléctrico, tanto doméstico como industrial.
Por culpa de las políticas ineficaces de su jefa, Emilia Esther Calleja, ya no sabe dónde esconderse y recurre a toda clase de pretextos cada vez que el alcalde de Saltillo, directivos de Canacintra o legisladores intentan localizarlo por teléfono. Y es que ya sabe lo que viene: reclamos por los problemas sociales y económicos que se generan cada vez que se registra un apagón.
La presión es mucha y la paciencia cada vez menor. Habrá que ver si los problemas cambian de rumbo antes de que alguien tenga que responder por tantas ineficiencias.
¡¡Yássas!!
