El lobo y el cordero: ¿por qué Trump y el T-MEC ofrecen oportunidades a Nuevo León?
Sin Censura
Un cordero toma agua de un arroyo cuando un lobo lo acusa de enturbiar el agua río arriba. Luego, el lobo lo culpa de haberlo insultado el año anterior y hasta de los pecados de su manada.
El cordero le rebate cada argumento con lógica, pero el lobo sentencia: “La razón del más fuerte es siempre la mejor”. Y se lo come.
La fábula de Jean de La Fontaine ilustra cómo los poderosos inventan excusas para imponerse sobre los débiles.
Según el Banco Mundial, los desequilibrios de poder en acuerdos comerciales globales han aumentado el uso de presiones de la nación más fuerte, con potencias como EUA renegociando tratados en un 40% de los casos desde 2000.
Donald Trump calificó ayer al T-MEC como “irrelevante” para sus prioridades.
En rueda de prensa en Washington, amenazó con renegociarlo o ignorarlo, prefiriendo acuerdos bilaterales que prioricen a su país. ¿Cómo? Muy simple: ignorando compromisos previos y acusando a México de estar vinculado al crimen organizado y de déficits comerciales “injustos”, pese a datos que muestran un comercio bilateral de $800,000 millones de dólares en 2025, con un crecimiento del 5% y superávits para EUA en sectores como maquinaria y electrónicos.
Según el propio Departamento de Comercio de EUA, Trump busca nuevas concesiones de México, mientras impone aranceles del 25% a importaciones automotrices, alegando “seguridad nacional”, lo que fue ejemplificado con la extracción del dictador Nicolás Maduro en Venezuela.
Ya sabemos que tanto lío de acuerdos comerciales desplaza cadenas de suministro y eleva costos para los consumidores estadounidenses en un 25 por ciento.
Es una muestra de cómo el lobo, es decir, el más fuerte, impone sus términos, similar a la fábula de La Fontaine.
Sin embargo, en esta dinámica de lobos y corderos, México debe aprender de Nuevo León.
Aquí tenemos enfoque estratégico y podemos transformar estas presiones del lobo en oportunidades.
En vez de confrontación directa, aprovechemos el nearshoring, atrayendo inversión extranjera directa (IED) de empresas que evitan aranceles y tensiones con China.
¿Ejemplos? En 2025, Nuevo León capturó $5,200 millones de dólares en IED, 30% más que el año anterior.
Sectores como el automotriz — a pesar de que recién se acaba de quitar, por fin, el terrible decreto de los vehículos “chocolate” — y el aeroespacial lideran, con expansiones de compañías como General Motors y Boeing en parques industriales del Área Metropolitana de Monterrey.
Iniciativas como la expansión de infraestructuras logísticas, posicionan al estado como un hub clave.
Esto genera miles de empleos, con un PIB estatal que creció 4.8% en el último trimestre de 2025, superando la media nacional.
Para 2026, las proyecciones son aún más optimistas, con todo y revisión del T-MEC.
Nuevo León liderará el crecimiento económico en México, impulsado por nearshoring y con eventos como la Copa Mundial de la FIFA, que se celebrará en Norteamérica, con Monterrey como una de las sedes.
¿Qué esperamos en términos comerciales? Un impacto económico de alrededor de $5,000 millones de dólares en este año, generando 7,000 empleos directos.
Además, te anticipo un aumento estatal en inversiones, con énfasis en clústers industriales, innovación y proveedores locales.
Aunque el crecimiento nacional se proyecta entre 1% y 1.5%, Nuevo León podría superar estos porcentajes con un crecimiento de 5.0%, gracias a nuestro modelo basado en innovación y alianzas entre sector público y privado.
La fábula de La Fontaine enseña que, ante la fuerza del lobo, la astucia estratégica permite sobrevivir y hasta mejorar. Nuevo León convierte estas amenazas geopolíticas en avances económicos. No somos corderos, sino leones.
