Opinión

Comino negro

Sección Editorial

  • Por: Fina Ferrara
  • 18 Junio 2026, 02:00

El comino negro, también conocido como ajenuz (Nigella sativa), es una planta que ha acompañado a distintas culturas desde hace miles de años. 

Originario del Medio Oriente y algunas regiones del Mediterráneo, sus semillas eran tan apreciadas que incluso fueron encontradas en la tumba del faraón egipcio Tutankamón, ya que antiguamente se creía que ayudaban a garantizar un buen viaje hacia el más allá. 

En la antigua Asiria también existen registros de su uso tanto en la cocina como en remedios tradicionales.

Aunque su aroma recuerda al comino que usamos habitualmente en la comida, en realidad son plantas completamente diferentes. El comino negro produce pequeñas semillas oscuras y aromáticas de las que se obtiene un aceite que en los últimos años ha despertado gran interés científico por sus beneficios para la salud.

Gran parte de sus propiedades se atribuyen a una sustancia llamada timoquinona, considerada un potente antioxidante natural. 

Los antioxidantes ayudan a proteger las células frente al “estrés oxidativo”, un proceso relacionado con el envejecimiento y diversas enfermedades. Además, estudios recientes han mostrado que el comino negro posee efectos antiinflamatorios, antimicrobianos y fortalecedores del sistema inmunológico.

Uno de los usos más conocidos del aceite de comino negro es el cuidado de la piel. Gracias a sus propiedades calmantes y cicatrizantes, muchas personas lo utilizan como apoyo en problemas como resequedad, dermatitis, psoriasis o eczema. También ayuda a disminuir la comezón y el enrojecimiento de la piel. 

En el mundo de la cosmética natural, este aceite se ha vuelto popular porque aporta hidratación y elasticidad a la piel gracias a su contenido de ácidos grasos y aminoácidos. También se utiliza para nutrir el cabello y fortalecer las uñas.

Otro de los campos donde más se ha estudiado es en personas con artritis reumatoide. Algunas investigaciones han observado que el consumo moderado de la semilla y la aplicación del aceite sobre las articulaciones pueden ayudar a disminuir molestias como dolor, inflamación y sensibilidad. 

También se han realizado estudios que muestran el potencial de la semilla de Nigella en el tratamiento de la epilepsia y trastornos cognitivos, como apoyo en el control del azúcar en sangre, apoyo en la reducción del peso corporal, colesterol y triglicéridos, para la ansiedad y depresión, así como en la deshabituación de benzodiazepinas y el asma.

El comino negro es un ejemplo de cómo muchos remedios tradicionales han logrado mantenerse vigentes a través del tiempo gracias a sus múltiples beneficios. 

Hoy, tanto la medicina natural como la investigación científica continúan reconociendo el valor de esta antigua semilla, utilizada no solo para el cuidado de la piel y la salud general, sino también como un importante apoyo para el bienestar integral.

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