¿Cómo hacer de Nuevo León un estado millonario en pocos años?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 03 Febrero 2026, 04:59
Hace años, arriesgando la vida, viajé con un grupo de inversionistas regiomontanos a Vaca Muerta, Argentina. ¿Qué hay ahí? Uno de los mayores yacimientos de shale gas del mundo. El peligro de andar por esa enorme formación geológica, en la Patagonia, valió la pena por dos motivos. Por un lado, los intrépidos viajeros de Nuevo León comprendimos que debajo de nuestros pies está la clave para que Nuevo León se vuelva un estado millonario. Por otro lado, porque conocí el Fernet, un licor amargo, negro, fuerte como patada de mula, que, al aprender a degustarlo, es como tomar sorbitos de paraíso. El origen del Fernet es italiano, pero los argentinos aprendieron a hacerlo suyo mezclándolo con Coca-Cola y rebautizándolo cariñosamente como “Fernandito”.
Pero vuelvo al carril. Por años, los nuevoleoneses —gente práctica y ejecutiva— nos hemos repetido la misma triste paradoja: México es un país con gas que, irónicamente, importa gas.
La Cuenca de Burgos, que atraviesa nuestro estado, concentra el más grande potencial de shale gas del país.
Para que te des una idea, esta cuenca concentra más de 300,000 millones de pies cúbicos de gas recuperable. Una locura. ¿La quieres en perspectiva? México consume alrededor de 8–9 billones de pies cúbicos al año. Dicho de otro modo, Burgos podría cubrir décadas completas de demanda nacional.
Sin embargo, seguimos dependiendo de ductos montados desde Texas. ¿Por qué?
Mientras nosotros seguimos con esta duda, al sur del continente, en Vaca Muerta, los argentinos tomaron una decisión distinta.
La formación Vaca Muerta posee reservas técnicas estimadas en unos 300 billones de pies cúbicos de shale gas. Geológicamente es comparable a Burgos. No es un milagro natural distinto: es el mismo tipo de roca, la misma tecnología —perforación horizontal y fractura hidráulica—, el mismo mercado regional.
¿La diferencia? La política. Argentina decidió tratar Vaca Muerta como un proyecto económico. Hoy produce cerca del 50% del gas nacional, con exportaciones crecientes hacia Chile y vía Atlántico.
México, en cambio, dejó a Burgos en veremos. Nos lo quitó el narco.
¿Quieres datos duros? México importa hoy entre 60% y 70% del gas natural que consume, casi todo desde EUA. Ese gas alimenta electricidad, industria pesada, acero, vidrio, cemento y manufactura avanzada. Nuevo León es el mayor consumidor industrial del norte del país. Nuestra economía depende del suministro continuo y barato de gas texano.
Cada interrupción en Texas por heladas es un riesgo directo para Monterrey.
Y, aun así, el recurso local permanece enterrado. Si Burgos, con aportación regiomontana y extranjera entrara en desarrollo, incluso con una producción inicial modesta de 2 a 3 mil millones de pies cúbicos diarios, México podría sustituir una parte sustancial de importaciones, estabilizar precios internos y crear un clúster energético nuevoleonés. Es pura aritmética.
Para Nuevo León, el impacto sería estructural: reducción del riesgo de desabasto; atracción de inversión en perforación, servicios petroleros y miles de empleos técnicos bien pagados; gas más barato para la industria y la posibilidad de convertirnos en un hub energético. ¿Le entramos? Si suficientes inversionistas dicen que sí, el brindis con Fernet corre por mi cuenta.
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