Qué importante es la decisión de la presidenta Claudia Sheinbaum de llevar su Segundo Informe de Gobierno a cada una de las entidades de la República.
En Nuevo León, habló directamente de lo que se ha hecho, lo que está en marcha y lo que viene.
Su visita fue una definición muy clara de lo que significa gobernar con humanismo: dar la cara, escuchar y rendir cuentas cerca de la gente.
Hoy, en nuestro estado, hay 1.5 millones de personas que reciben Programas para el Bienestar. Detrás de ese número hay adultos mayores, jóvenes, estudiantes, mujeres y familias que reciben directamente los beneficios de una política social que coloca a las personas en el centro.
Pero un gobierno humanista no se limita a entregar apoyos. También construye las condiciones para que las familias tengan mejores oportunidades.
Por eso es importante que en Nuevo León avancen proyectos de vivienda, nuevas preparatorias y generación de empleos.
Nuestro estado tiene una enorme fortaleza económica. Somos una entidad industrial, productiva, innovadora y con una gran capacidad para generar empleo. Pero el crecimiento económico solamente tiene sentido cuando también significa bienestar para las familias, educación para nuestros jóvenes y acceso a una vivienda digna.
Y en materia de vivienda hay un dato que habla de la dimensión del esfuerzo: 79,800 viviendas se encuentran en construcción en Nuevo León.
Estamos hablando de familias que pueden tener la posibilidad de construir un patrimonio, de jóvenes que pueden pensar en formar un hogar y de una política pública que entiende que tener una vivienda digna es parte fundamental del bienestar.
Lo mismo ocurre con la educación. La construcción y ampliación de preparatorias representa oportunidades para que nuestros jóvenes puedan continuar sus estudios sin que la falta de infraestructura sea un obstáculo para su futuro.
Esa es una de las grandes diferencias que podemos observar en la visión de la presidenta Claudia Sheinbaum: entender que el desarrollo económico y la justicia social no son caminos opuestos.
También está la seguridad.
De acuerdo con los datos presentados en el marco de este informe, entre enero y julio de 2025 y el mismo periodo de 2026, el homicidio doloso en Nuevo León disminuyó 49.9 por ciento.
Casi la mitad.
Por supuesto que una cifra así no significa que podamos bajar la guardia. La seguridad exige trabajo permanente, coordinación y presencia. Pero cuando existe una reducción de esta magnitud, también debemos tener la madurez para reconocerla.
Porque rendir cuentas no significa solamente presumir los buenos resultados ni esconder los problemas. Significa hablar con honestidad de ambos.
Y hay otro elemento que muchas veces olvidamos cuando hablamos de desarrollo: la infraestructura que permite que todo lo demás funcione.
En Nuevo León avanza la construcción del tramo Monterrey del tren de pasajeros Ciudad de México-Nuevo Laredo, una obra que puede transformar la conectividad de nuestro estado y fortalecer todavía más su papel como uno de los principales centros económicos y logísticos del país.
A esto se suma la conservación de la Red Federal de Carreteras durante 2026.
Puede parecer un asunto técnico, pero no lo es.
Una carretera en buenas condiciones significa seguridad para quien viaja, mejores tiempos de traslado, mayor conectividad para las comunidades y mejores condiciones para el movimiento de mercancías y para nuestra actividad económica.
Para un estado como Nuevo León, que tiene una vocación industrial y logística tan importante, mantener y ampliar nuestra infraestructura es una necesidad para seguir creciendo.
Por eso es importante que los proyectos nacionales lleguen al territorio y que, además, la Presidenta venga a explicarlos.
Porque cuando hablamos de gobierno, las obras no deben ser solamente anuncios. Tienen que convertirse en realidades que la gente pueda ver, utilizar y evaluar.
Eso es precisamente lo que me parece valioso de esta gira por los estados con motivo del segundo informe.
La Presidenta no se queda en Palacio Nacional diciendo lo que su gobierno ha hecho. Va a las entidades para hablar de sus resultados y de los proyectos que tienen una expresión concreta en cada estado.
Y eso tiene un significado muy especial para Nuevo León.
Somos un estado que aporta muchísimo al país, pero también enfrentamos grandes desafíos. Tenemos que garantizar agua para las próximas generaciones, mejorar la movilidad, cuidar nuestro medio ambiente, fortalecer la seguridad, ampliar la infraestructura de salud y educación y generar vivienda suficiente para una población que sigue creciendo.
Ningún gobierno puede resolver por sí solo retos de esta magnitud.
Necesitamos coordinación.
Necesitamos visión de largo plazo.
Y necesitamos gobiernos que tengan la capacidad de escuchar antes de decidir.
Por eso considero que la cercanía que está mostrando la presidenta Claudia Sheinbaum es una característica que debemos valorar.
La cercanía también es una forma de transparencia.
Porque rendir cuentas no es solamente presentar cifras. Es acudir al lugar donde esas cifras se convierten en realidades. Es ver una escuela, supervisar una obra, hablar con una familia, conocer una comunidad y escuchar qué falta.
Un gobierno humanista entiende que detrás de cada porcentaje existe una historia.
Detrás de los 1.5 millones de beneficiarios de los Programas para el Bienestar, hay personas.
Detrás de las 79,800 viviendas en construcción, hay familias y proyectos de vida.
Detrás de una reducción de 49.9 por ciento en los homicidios dolosos, hay comunidades que merecen recuperar la tranquilidad.
Detrás de cada carretera que se conserva y de cada kilómetro de vías que se construye, hay trabajadores, estudiantes, familias y empresas que necesitan trasladarse mejor.
Y detrás de cada preparatoria que se construye, hay jóvenes que merecen tener una puerta abierta hacia el futuro.
Por eso creo que esta gira presidencial tiene un valor que va más allá de un informe.
Es una manera distinta de entender el poder.
Gobernar es estar presente. Es informar. Es escuchar. Es responder. Y también es regresar para decirle a la gente qué se hizo con la confianza que depositó en sus gobiernos.
Eso es lo que está haciendo la presidenta Claudia Sheinbaum.
Y para Nuevo León, recibirla en territorio también representa una oportunidad para mirar hacia adelante: reconocer nuestros avances, hablar con honestidad de nuestros pendientes y entender que el desarrollo que queremos para nuestro estado requiere coordinación, inversión, seguridad, infraestructura y, sobre todo, poner siempre a las personas en el centro.
Porque al final, un buen gobierno no se mide solamente por lo que anuncia.
Se mide por lo que transforma en la vida de la gente.
Y los resultados, cuando son reales, también se pueden explicar de frente y en territorio.
