Opinión

Conoce el rusco

Sección Editorial

  • Por: Fina Ferrara
  • 04 Junio 2026, 02:00

El Rusco (Ruscus aculeatus) es una planta originaria de Europa ampliamente utilizada para tratar problemas de circulación deficiente, várices y hemorroides. 

En inglés se le conoce como “butcher’s broom”, que significa “escoba de carnicero”, debido a que antiguamente los carniceros mediterráneos utilizaban sus ramas rígidas para barrer restos de carne de las tablas de trabajo. 

Curiosamente, sus brotes tiernos también han sido consumidos de manera similar al espárrago, planta con la que guarda cierto parecido.

Sin embargo, es su raíz la que concentra las propiedades medicinales que han convertido al rusco en una de las plantas más valoradas dentro de la herbolaria para tratar problemas circulatorios, de hecho, es considerado uno de los venotónicos más eficaces utilizados en la flebología moderna.

El rusco contiene compuestos activos conocidos como ruscogeninas, sustancias ampliamente estudiadas por su acción sobre el sistema venoso. 

Estas ayudan a aumentar la tonicidad de las venas, favoreciendo el retorno sanguíneo y disminuyendo la inflamación. Gracias a ello, el rusco se emplea tradicionalmente en casos de insuficiencia venosa crónica, flebitis, várices y hemorroides.

Entre sus principales beneficios destaca su capacidad para reducir síntomas como sensación de pesadez, ardor, cansancio, edema y calambres en las piernas, especialmente en personas que pasan muchas horas de pie o sentadas. Además, posee un suave efecto diurético que ayuda a disminuir la retención de líquidos asociada a la estasis venosa.

Diversos tratamientos herbolarios recomiendan utilizarlo durante varias semanas para obtener resultados visibles en la circulación periférica. Su acción incluso ha sido comparada con la del Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum), otra de las plantas clásicas para tratar trastornos venosos.

Para potenciar sus efectos, el rusco puede combinarse con otras plantas como el Gotu Kola (Centella asiatica). Esta planta originaria de la India es conocida por ser un potente antioxidante y neuroprotector. 

En la medicina ayurvédica, es utilizada para mejorar la memoria y concentración ya que estimula la circulación. Además, favorece la producción de colágeno, ayudando a fortalecer las paredes venosas y mejorar la elasticidad de los tejidos.

Otro gran aliado es el Ginkgo Biloba, conocido por sus propiedades antioxidantes y por su capacidad para mejorar la microcirculación sanguínea. Su acción resulta especialmente útil en personas con sensación de piernas frías, cansancio o mala irrigación periférica.

Las várices y los problemas circulatorios no son solamente una cuestión estética: muchas veces representan una señal de agotamiento vascular y de hábitos sedentarios. En este contexto, plantas como el rusco continúan demostrando que la herbolaria tradicional sigue teniendo un lugar importante en el cuidado integral del cuerpo.

 

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