Cowboys, locales en Río (y con el césped en duda)
Sección Editorial
- Por: Yvette Serrano Tinoco
- 25 Septiembre 2026, 00:00
Dígame usted si esto no es humor involuntario de la NFL: los Cowboys son el equipo local designado este domingo. Local en el Maracaná. En Río de Janeiro. A unos 7,500 kilómetros de Arlington.
Yo he sido “local” en fiestas donde no conocía a nadie y me sentía más en casa que Dallas en este viaje.
Pero vamos por partes, que la historia lo vale.
El escenario. Finales de Mundial en 1950 y 2014, Juegos Olímpicos en 2016. El Maracaná es el templo del futbol, el de Pelé, el de los balones redondos. Y este domingo llega el otro futbol, el de los cascos, a pedirle prestado el pasto.
Es como llegar a casa de la abuela a reacomodarle los muebles.
El único local de verdad. Y aquí viene lo mejor: en todo el vestidor de Dallas, el que más derecho tiene a decir “estoy en casa” es el pateador.
Brandon Aubrey vivió en Sao Paulo entre los 10 y los 12 años, jugando futbol soccer con el club juvenil Dallas Texans. Después llegó hasta la MLS, y años más tarde terminó convertido en estrella de los Cowboys. Ruta poco común, ¿no?
Ahora dice que le entusiasma volver y que ha leído “cualquier cantidad de leyendas” sobre el Maracaná, según ESPN. Reconoce que el futbol americano quizá no signifique allá lo mismo que el futbol, pero espera que la gente venga igual a apoyarlos. Y suelta una frase que me gustó: ojalá los brasileños “se enamoren” del deporte que aquí nos encanta.
Un pateador con alma de futbolista, en el escenario más futbolero del planeta.
Si el domingo se define por un gol de campo, ya sé a quién le van a tocar los nervios de su vida. O la tranquilidad de su vida. Con Aubrey nunca se sabe cuál de las dos.
LA CANCHA
Ahí está el detalle. La preocupación por el estado del césped no se ha ido desde que Dallas terminó su último juego, y no se está armando un plan B por si la superficie no da el ancho. Plan B: cruzar los dedos.
Y ustedes ya saben que de lesiones me da por escribir. Nadie quiere ser el jugador que se tuerza el tobillo en un pasto que ya venía con advertencia.
Aunque, pensándolo bien, si alguien sabe pisar césped de futbol sin miedo, es el pateador.
EL RÉCORD
La semana pasada, Dak Prescott se convirtió en el líder histórico de pases de touchdown de los Cowboys. O sea: rompe la marca y, siete días después, se va de gira. Eso sí es aprovechar el pasaporte.
Los Ravens, con Lamar Jackson y Derrick Henry, un dúo que le quita el sueño a cualquier defensiva. Baltimore es favorito por unos tres puntos, aunque viene de caer ante los Saints, mientras Dallas se repuso con un 37-20 sobre Washington. Y ojo con la historia: los Ravens ganaron seis de los siete duelos previos entre ambos.
Así que tenemos un local sin casa, un visitante con ventaja histórica y una cancha bajo sospecha.
El Maracaná está acostumbrado a que la pelota sea redonda. Este domingo le toca aprender que hay balones que rebotan chueco. Que rebote como quiera, pero que nadie se lastime.
Y ustedes, ¿quién se lleva Río?
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