¿Cuál es la interpretación de la Encuesta de Seguridad Urbana que no te dirá nadie en Nuevo León?
Sección Editorial
- Por: Eloy Garza
- 27 Enero 2026, 04:59
¿Te sientes seguro caminando por Monterrey? ¿Te sientes como en Afganistán si rondas por las noches en San Nicolás? ¿O te parece que vives en otro país más seguro si tienes tu domicilio en San Pedro?
Estos contrastes, en un mismo territorio nacional, se dan marcadamente en Nuevo León.
Y la realidad de la percepción de la seguridad según la ENSU (Encuesta Nacional de Seguridad Pública) del Inegi, acaba de arrojar estos resultados tan radicalmente extremos.
En todo caso, esta encuesta, recién salida con datos de noviembre y diciembre de 2025, demuestra que los nuevoleoneses somos los mejor librados de todos los estados del país.
A nivel nacional, 63.8% de los mexicanos mayores de 18 años siente que su ciudad es un campo de guerra. Siete de cada diez, por increíble que parezca.
La cifra es alarmante y se acentúa en la percepción que tienen las mujeres: 69.4por ciento. ¿Y los hombres? 57.1 por ciento. Esos son los promedios del país. Francamente escandalosos, a pesar de que se ha corregido la estrategia del sexenio anterior de “abrazos no balazos”.
Ahora analicemos esto: en Nuevo León, promediando los municipios clave del área metropolitana, nos movemos entre 35 % y 38 por ciento. Un porcentaje nada malo. Sinceramente, nos va mucho mejor que al promedio nacional: 25 puntos menos que el resto de México.
¿Se debe a Fuerza Civil? Sí. ¿A que tenemos una mejor integración social? Sí. Y, sobre todo, a que no nos atenemos a la seguridad que nos ofrecen —y que suponemos nos regalan graciosamente— las fuerzas del orden. Se trata de un logro notoriamente civil. Nuestro. De todos.
Si nos enfocamos en el análisis histórico de la ENSU en el área metropolitana de Monterrey, veremos una tendencia clara: hemos mejorado sostenidamente desde 2022 hasta principios de 2026, con la percepción de inseguridad bajando de niveles inquietantes — un promedio metropolitano de 55% en 2022 a 35% en 2025— y manteniéndose siempre de 20 a 25 puntos por debajo del promedio nacional, que ronda históricamente casi 70 por ciento.
¿Quieres números crudos? En San Pedro, la percepción de inseguridad es de solo 8.7 por ciento: la más baja de todo el país. Y eso que descendió todavía 8.9% el trimestre anterior. Un oasis de seguridad, intocable y aún blindado, como lo dejó Mauricio Fernández.
San Nicolás de los Garza: 27.5 por ciento. Apodaca: 32.6%, mejorando consistentemente. Santa Catarina: 45.7%, estable, sin grandes cambios. Escobedo: 46 por ciento. Monterrey: 62.6%. Bajó un poquito del 64.6% que registraba el año pasado, pero sigue casi empatado con el promedio nacional, rozando el 63% que asfixia al país.
¿Está claro el cráter de percepción de seguridad? Extremos de percepción en la misma área metropolitana. Una brecha que genera recelo y fatiga urbana.
Además, te doy un dato poco analizado: el verdadero foco rojo no son las balaceras, que han bajado gracias a la fuerte inversión en seguridad y a la coordinación con Seguridad Pública y Protección Ciudadana, que preside Omar García Harfuch.
Lo que crece geométricamente es el conflicto cotidiano: pleitos entre vecinos por causas nimias, broncas de tránsito que deberían ser fácilmente sorteables con negociación y acuerdos, e incivilidad que acumula estrés diario y fricciones con autoridades locales.
En zonas “seguras” del área metropolitana de Monterrey, estos conflictos han disminuido, mientras que en otros siguen al alza.
Una irascibilidad social que erosiona la convivencia y puede carcomer la percepción de seguridad, aunque los delitos graves sigan controlados y a la baja.
Dicho de otro modo: Nuevo León no está en una “crisis narca” como Uruapan (88%) o Culiacán (89%), cuya inseguridad está por las nubes. Contamos con un colchón de seguridad urbana que muchos estados envidian. Pero debemos mantener este listón alto. En este tema no hay éxitos permanentes, sino cuidado continuo.
Evitemos que la convivencia se fracture por dentro. No se trata solo de adquirir más patrullas —Fuerza Civil goza de una alta confianza ciudadana—, sino de liderazgo que ponga reglas claras, diseño urbano que quite fricciones y coordinación entre municipios, atendiendo el pleito del vecino, el tope del tráfico que provoca llegar a las manos y el ruido alto que molesta al que vive frente o al lado de nuestra casa.
Subir los decibeles es peligroso y ofensivo. No olvidemos esos detalles.
Compartir en: