El pasado lunes me tocó regresar al Congreso de Nuevo León, ahora en representación del gobernador Samuel García, para arrancar el segundo año legislativo. Volver a este espacio me sirvió para confirmar algo muy importante: la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo se basa en el respeto, el diálogo y los acuerdos que beneficien a nuestro estado.
De mi paso por esta Legislatura me quedó una enseñanza que siempre aplico: los grandes resultados no se logran solos, se construyen en equipo. Y, sobre todo, cuando hay consensos, gana Nuevo León.
El mejor ejemplo fue el Presupuesto 2025. Gracias a ese acuerdo político, hoy ya vemos resultados: dos nuevas líneas del Metro en construcción, más de mil camiones nuevos circulando en las calles y una Fuerza Civil que se consolidó como la mejor policía de México.
Cabe resaltar que estos proyectos no son de un gobierno ni de una persona; son de Nuevo León y de su gente. Son obras que trascienden administraciones y que representan un legado para todas y todos.
Ahora arranca un nuevo periodo, y con él llega un gran reto: el Presupuesto 2026. Este presupuesto será clave para seguir consolidando los grandes proyectos de movilidad, seguridad e infraestructura que nuestro estado necesita para seguir siendo primer lugar en todo y, al mismo tiempo, prepararse para el futuro. También, será fundamental para estar listos como sede del Mundial 2026, un evento que pondrá los ojos del mundo en Nuevo León y que debe dejar un legado duradero.
Soy optimista, porque ya demostramos que, cuando hay un objetivo, sabemos ponernos de acuerdo. Pero, con la aprobación del presupuesto vendrá un reto mayor: asegurarnos de que cada peso se convierta en oportunidades y en una mejor calidad de vida para nuestra gente.
Si seguimos trabajando con diálogo y altura de miras, vamos a dejar un Nuevo León fortalecido. Al final, todo lo que hacemos tiene un mismo objetivo: que a Nuevo León siempre le vaya bien.
