Opinión

Cuando gobernar no es dar conferencias

Sección Editorial

  • Por: Protágoras Coahuilense
  • 31 Agosto 2026, 04:50

Uno de los miembros del gabinete que de plano no ha dado el ancho y está a nada de ser sustituido es el secretario de Educación, Emanuel Garza Fishburne, quien a partir de hoy enfrenta su tercer año al frente de la dependencia. 

Su ineficiencia y falta de operatividad son tan grandes como los casi 700,000 alumnos del sistema de educación básica que hoy vuelven a las aulas.

Y es que, en todo este tiempo, ha dejado ver su inexperiencia, su falta de interés y, además, su desconocimiento de los temas que atañen a la academia. Perdido entre teorías, congresos y disquisiciones filosóficas sobre la pedagogía, Garza ha olvidado atender las necesidades prácticas del sector, que, de no ser por las decisiones que se toman desde el Ejecutivo, estaría metido en un hoyo más profundo que un abismo.

Hace como que medio conoce y medio atiende los problemas prácticos del aprendizaje, las relaciones entre padres, maestros y alumnos, la infraestructura, el bullying, la deserción, la seguridad, la violencia y una larga lista de etcéteras que han carecido de políticas públicas eficientes.

Con todo y que ahí sigue, es uno de los que tienen el tiempo contado. Veremos.

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Y precisamente hablando del regreso a clases, habrá que tomar en cuenta los datos que se han revelado desde el Congreso de Coahuila, particularmente por la diputada Magaly Hernández, quien asegura que al cierre del ciclo anterior se registraron cerca de 500 casos de maestros acusados de diferentes situaciones por sus propios alumnos.

Sin dar detalles, asegura que todas se trataban de calumnias y difamaciones sin fundamento y que, en muchas ocasiones, eran denuncias anónimas. Pese a ello, hubo daño moral, asegura, contra los profesores, quienes evidentemente sufren el agravio.

Aunque las autoridades educativas no lo explican, también es probable que ocurra lo mismo con los agravios que pudieran haber cometido maestros contra alumnos. Ambas situaciones deberían preocupar y ocupar tanto al secretario Garza Fishburne como a los propios diputados, que entran a sus últimos cuatro meses de trabajo.

¡¡Yássas!!

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