En política, como en el futbol, hay que fijarse no solo en quién mete el gol, sino en quién se está calentando en la banca.
Este fin de semana en Ciudad Victoria pasó algo que, a simple vista, fue un acto protocolario más: el alcalde Eduardo Gattás y la 48 Zona Militar presentaron el programa de Cultura de Seguridad Nacional.
General de por medio, la presidenta del DIF al lado, fotos, aplausos. La postal perfecta de la colaboración institucional. Pero los que llevamos años leyendo entre líneas sabemos que ningún evento oficial es inocente.
Y aquí hay un detalle que muchos pasaron por alto. Mientras Gattás agradecía a la Federación y hablaba de “tejido social”, esa frase que suena bonito y no compromete a nada, quien tomó el micrófono para hablar de lo verdaderamente sustancioso fue Hugo Reséndez, secretario del Ayuntamiento. Adicciones, marginación, atención a las causas, justo los temas que se sienten en la calle y que ganan votos. ¿Casualidad? En política no existen las casualidades: existen los ensayos.
Piénselo así: cuando un director de orquesta empieza a cederle los solos al segundo violín, no es por generosidad. Es porque lo está preparando para dirigir. Reséndez no fue de relleno. Fue de vitrina, y en un año donde la sucesión de Lalo Gattás ya se mueve por debajo del mantel, ver al secretario posicionándose con la agenda social, la que más pega afuera del palacio, no es un dato menor. Es una señal.
La verdadera pregunta que dejó ese evento es más corta: ¿quién gobernará Victoria cuando Gattás se vaya? Y esa respuesta, querido lector, empezó a escribirse con un micrófono prestado.
JUSTICIA AL CARBÓN
Hay imágenes que valen más que mil carpetas de investigación. El Poder Judicial de Tamaulipas se estrenó como anfitrión de asados: su Primer Gran Torneo Parrillero juntó a más de 1,300 personas, 23 equipos, alberca de espuma y toldos que no eran de mercado sobre ruedas.
La magistrada presidenta, Tania Contreras López, encabezó la fiesta. Todo muy sabroso. Y aquí conviene no confundir la carne con el humo. Contreras ha sido disruptiva, y eso se vale. Es mujer trabajadora, con proyecto propio, tan propio que suena a aspiración de suceder en la gubernatura. El problema no es tener ambición: es el orden de las brasas. Actualmente, poco se le ve en actos con el Gobernador; en el más reciente, cuentan, lo dejó esperando. En política, hacer esperar es un mensaje, y los mensajes, como el carbón, se leen por el humo.
Una parrilla enseña. El fuego no calienta parejo: en el centro todo se dora rápido; en la orilla, la pieza espera sin llegar a su punto.
Ahí está el ciudadano atorado años en un juzgado, crudo todavía, mientras el asador presume término medio. El carbón lleva rato ardiendo. El evento no lo prendió: solo lo atizó. Dicen que la justicia es ciega y la Magistrada está viendo… y no ve.
¡¡Yássas!!
