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Opinión

Cuando algo es gratis, es porque tú eres el producto

Columna Invitada

“Cuando algo es gratis, es porque tú eres el producto”.

Esta frase la escuché en un grupo de estudiantes que comentaban sobre el ingreso a los antros: las mujeres entran gratis porque, según explicaban, ellas son el producto que atrae a los hombres para que asistan y paguen su boleto.

En nuestro sistema de gobierno también podemos observar situaciones que nos llevan a reflexionar sobre esta idea.

A menos de un año de encontrarnos ante una nueva oportunidad para ejercer nuestro derecho al sufragio, estamos frente a un momento crucial para asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos. Si en esta ocasión los ciudadanos apáticos e indiferentes no participan, corremos el riesgo de convertirnos, una vez más, en el producto de intereses ajenos.

Lo que un ciudadano común desea es contar con un empleo que le permita cubrir sus necesidades básicas: casa, vestido y sustento. Sin embargo, para miles de jóvenes, concluir una carrera profesional no garantiza encontrar un trabajo acorde con su preparación.

De acuerdo con las cifras que se han difundido sobre el panorama laboral en México, la tasa de desempleo entre las personas con educación superior se sitúa en el 4.3%, según el informe Panorama de la Educación 2025 de la OCDE, mientras que entre los jóvenes profesionistas de 22 a 27 años alcanza el 5.7 por ciento.

Carreras con mayores tasas de desempleo

De acuerdo con datos atribuidos al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), algunas de las áreas profesionales con mayores porcentajes de desocupación son:

•    Ecología y ciencias ambientales: 9.1%
•    Tecnología para la protección del medio ambiente: 8.9%
•    Industria de la minería, extracción y metalurgia: 8.8%
•    Planeación, evaluación e investigación educativa: 8.6%
•    Literatura, ciencias políticas y comunicación: entre el 5.7% y el 8.4%

Por otra parte, el gobierno de México cuenta con distintos programas de becas dirigidos a estudiantes, entre ellos la Beca Universal Rita Cetina, la Beca Universal Benito Juárez, Jóvenes Escribiendo el Futuro y la Beca Gertrudis Bocanegra, de acuerdo con sus respectivas poblaciones objetivo y convocatorias.

Los apoyos económicos para estudiar pueden representar un alivio importante para las familias. Sin embargo, el acceso a una beca no garantiza, por sí mismo, una educación de calidad.

Ese es uno de los grandes retos que debemos atender. Los rezagos educativos evidenciados por evaluaciones internacionales, como PISA, obligan a revisar qué estamos haciendo, qué resultados estamos obteniendo y qué debemos cambiar para que nuestros estudiantes desarrollen los conocimientos y las habilidades que necesitan para salir adelante.

Los programas sociales no deben convertirse en instrumentos para ganar simpatías ni para generar lealtades políticas. La educación es un derecho, no una dádiva, y los apoyos públicos deben responder a las necesidades de la población, no a los intereses de un grupo político.

Conocer esta realidad nos permite comprender que no basta con anunciar programas o distribuir recursos. Es indispensable evaluar sus resultados, fortalecer la calidad educativa y garantizar que las nuevas generaciones tengan oportunidades reales de desarrollo.

Los pilares de nuestro sistema de gobierno se han visto vulnerados en áreas fundamentales como la educación, la salud, la seguridad y el medio ambiente. No podemos permanecer indiferentes ante los problemas que afectan nuestra calidad de vida y limitan el futuro de nuestras familias.

Dejemos de ser el producto y recuperemos nuestro papel como ciudadanos. Hagamos valer nuestros derechos y las garantías consagradas en la Constitución. No permitamos que las instituciones públicas queden al servicio de intereses particulares ni que su funcionamiento se convierta en un obstáculo para el desarrollo y el crecimiento de nuestro querido México.

Si bien las próximas elecciones contemplan cargos en los gobiernos estatales, ayuntamientos y congresos locales y federal, la responsabilidad ciudadana comienza mucho antes de acudir a las urnas. Es aquí y ahora cuando debemos informarnos, analizar las propuestas, conocer las trayectorias y evaluar los resultados de quienes aspiran a gobernarnos.

Ante la variedad de grupos políticos y personas que buscarán nuestro voto, debemos preguntarnos qué estamos dispuestos a hacer para obtener mejores resultados.

¿Elegir nuevamente a los mismos, esperando resultados diferentes? ¿Dejarnos llevar por los apoyos que recibimos o por las promesas de campaña? ¿O asumir, de una vez por todas, la responsabilidad de elegir con conciencia, libertad y conocimiento?

Porque cuando algo parece gratis, conviene preguntarnos quién paga realmente el costo y qué espera recibir a cambio.

Nuestro voto no debe tener precio, nuestra conciencia no debe tener dueño y nuestro futuro no debe quedar en manos de la indiferencia.

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