De Tamaulipas para Texas
Sección Editorial
- Por: Protágoras Tamaulipeco
- 04 Agosto 2026, 04:50
Esta semana la Secretaría de Economía estatal, que encabeza Ninfa Cantú Deándar, presentó ‘De Tamaulipas para Texas’: capacitación, etiquetado, certificaciones sanitarias, trámites aduanales, financiamiento y una lista de compradores que suena a lista del súper, H-E-B, Stripes, MexMart, La Michoacana, y Valero.
Hay que decirlo: es nada glamoroso, todo indispensable, mientras arriba se discute el destino del tratado, abajo alguien está apretando tuercas. Y aquí empieza el contraste. Estados Unidos decidió no apoyar la extensión inmediata del T-MEC hasta 2042; el tratado sigue vivo, pero entra a revisiones anuales hasta 2036.
Traducción para el que no habla “comercio exterior”: Tamaulipas está construyendo un negocio de largo plazo sobre un contrato que se renueva como suscripción de streaming, cada año, con el dedo del vecino sobre el botón de cancelar y sin tregua.
El punto ciego que nadie subraya: el mismo país que compra nuestros chiles, dulces y artesanías le dice a sus ciudadanos que no vengan. Tamaulipas permanece en nivel 4 —“no viajar”— por la inseguridad, junto a Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa y Zacatecas. Compradores sí, turistas no. Es un país que abre la puerta de la bodega y cierra la de la sala.
O sea que el estado está tendiendo un puente comercial hacia Texas mientras allá arriba se discute quién de los nuestros puede cruzarlo. Nada de esto le quita mérito al programa. Al contrario: se lo aumenta. Vender en el mercado más competido del mundo, desde uno de los estados con mala calificación en el mapa, con un tratado en revisión perpetua y con 3 exgobernadores con historia en EUA… eso ya no es promoción económica. Es aplomo. Lo que sigue: que la secretaria enseñe números.
Cuántas empresas, cuántos contenedores, cuántos anaqueles ganados en H-E-B. Porque en esta frontera las intenciones cruzan gratis; los productos, no.
TELÉFONO PARA EL PAISANO
En Tamaulipas repartieron cabinas telefónicas gratuitas en las 43 presidencias municipales para que los paisanos llamen a Estados Unidos. El gesto es noble. El punto ciego es enorme. Al paisano que cruza en su troca con placas de Texas no le quita el sueño no poder marcar: trae WhatsApp. Lo que le quita el sueño es el tramo entre San Fernando y Reynosa a las tres de la mañana. Y a esa hora, las presidencias municipales están cerradas con candado.
¿Para quién sí sirve? Para el deportado. Ese sí llega sin celular, sin dinero y sin nadie que lo espere. Ahí la cabina no es un adorno: es un salvavidas.
Aunque el crédito no es del todo estatal, las llamadas gratis a Estados Unidos y Canadá ya existen bajo el programa federal de CFE, con más de 790 cabinas en 30 estados. Y, sin embargo, hay que decirlo con la misma tinta con que se señala: pocos gobernadores se han tomado la molestia de aterrizar un programa federal en las 43 presidencias municipales.
Villarreal Anaya podía haberse quedado en la foto del arranque del operativo Héroes Paisanos y no lo hizo: bajó el servicio hasta la ventanilla, donde de verdad se toca al ciudadano. Más de 120 mil paisanos cruzaron por Tamaulipas rumbo al centro y sur del país, y el estado que durante años fue sinónimo de “pásale rápido y no te detengas” hoy discute cuántas cabinas instala, no cuántos retenes ilegales quita.
Ese cambio de conversación no es menor: es, en política, la diferencia entre administrar el miedo y empezar a desmontarlo. Falta la carretera, faltan los horarios, faltan las cifras finas del turismo. Pero un gobierno que pone teléfonos donde antes sólo había silencio está apostando —aunque sea de a poco— por la idea correcta: que el paisano no es un cliente de temporada, es un tamaulipeco honorario.
Y además a las cabinas se les suman patrullaje real en el tramo San Fernando–Reynosa, con ello el gobernador no sólo tiene una buena foto, hace una política pública.
¡¡Yássas!!
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