De trabajar más a trabajar mejor: El derecho laboral en la actualidad
Miembro del Consejo directivo de la Barra Mexicana de Abogados, capítulo N.L.
Durante muchos años, el derecho laboral mexicano no experimentó cambios significativos. Se contemplaba un derecho creado con base en una realidad industrial en la que únicamente importaba el trabajo que realizaban las personas trabajadoras, y no tanto su vida personal. Sin embargo, actualmente eso está cambiando.
Desde 2012, y mayormente desde 2019, la Ley Federal del Trabajo ha sido objeto de diversas reformas, en las que principalmente encontramos: más vacaciones, más descansos, equidad laboral, mayor protección frente a la explotación laboral, libertad y democracia sindical, trabajo a distancia, mayor atención a la salud y seguridad, análisis y prevención de factores de riesgo psicosocial en el trabajo, y la más reciente, la reducción gradual de la jornada de trabajo de 48 a 40 horas semanales, entre otras.
Con base en lo anterior, podemos afirmar que nos encontramos ante una realidad laboral distinta: una verdadera transformación y, por ende, una nueva etapa del derecho laboral mexicano.
La nueva etapa nos arroja un paradigma en el que la pregunta ya no es cuánto debe trabajar y ganar un empleado, sino más bien qué lugar debe tener el trabajo en la vida de las personas trabajadoras.
En el pasado, el derecho laboral mexicano se enfrascó en tratar de encontrar un balance entre los intereses de los trabajadores y los empleadores, con pactos laborales enfocados únicamente en trabajar y ser remunerado económicamente. Hoy en día creo que se ha incorporado un nuevo jugador a dicha balanza: la vida personal de la clase trabajadora.
Dicho de otra forma, la vida privada de las personas fuera de los centros de trabajo también tiene un valor. El tiempo que se pasa con la pareja, con los hijos, con la familia, con los amigos; el tiempo para descansar, para hacer deporte; el cuidado personal o simplemente el poder disponer de su tiempo, forman un concepto denominado bienestar, y eso, desde mi punto de vista, tiene también un valor y es una forma de riqueza.
Es fundamental entender que las personas trabajadoras no solo son trabajadores o trabajadoras, son también madres, padres, hijos, hijas, amigas, amigos, y, principalmente, son personas con una vida privada o personal que va más allá del lugar de prestación de servicios.
Los cambios siempre conllevan retos, y aquí el reto es encontrar un equilibrio entre la productividad y la calidad de vida de las personas. El éxito está en encontrar la forma en la que no importe el número de horas que una persona pasa en su lugar de trabajo, sino la productividad y los resultados que se obtienen en ese tiempo, y en pasar de trabajar más a trabajar mejor. Logrando, con lo anterior, que el ámbito laboral en nuestro país sea más moderno, más competitivo y, sobre todo, más humano.
