Defender el acero y el aluminio mexicano
Sección Editorial
- Por: Waldo Fernández González
- 13 Octubre 2025, 01:17
Entre los sectores económicos más importantes de nuestro país están el acero y el aluminio. Ambos son productos estratégicos para nuestro país, que se posiciona como uno de los principales exportadores a Estados Unidos —nuestro principal socio comercial—, generando una riqueza considerable.
Regiones completas de nuestro país giran en torno a la extracción, transformación y uso de estos dos productos. Detrás de ellos hay miles de trabajadoras y trabajadores mexicanos que, todos los días, sostienen con sus manos una parte sustancial de la economía nacional y, al mismo tiempo, la economía de sus familias.
Por eso, hoy más que nunca, debemos defenderlos con convicción.
Hace unos días participé en la instalación del Comité Promotor de Inversión y en la formalización de las mesas de trabajo rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), aquí en nuestro estado.
Este proceso, encabezado por la Secretaría de Economía, busca escuchar las voces de los sectores productivos, académicos, empresariales y laborales para que México llegue a la mesa de revisión con una posición sólida, consensuada y, sobre todo, bien informada. Es un ejercicio inédito de diálogo territorial y de pluralidad económica en la historia de los tratados comerciales en nuestro país.
Durante las conversaciones con las y los representantes de la industria acerera y del aluminio, percibí una mezcla de orgullo y preocupación: orgullo por lo que han logrado —porque México es hoy un actor clave en la producción y exportación de acero y aluminio a nivel mundial—, y preocupación ante la posibilidad de que, en el marco de la revisión del T-MEC, se impongan medidas proteccionistas o restricciones comerciales injustificadas que afecten directamente a nuestras empresas y a sus trabajadores.
En el Senado de la República tenemos claro que la integración económica entre las tres naciones de América del Norte es una realidad consolidada, pero también que dicha integración atraviesa por momentos de incertidumbre.
México ha demostrado que puede competir con calidad, innovación y productividad. Sobre todo, nuestro país ha demostrado que no toma ventaja sobre nuestros socios comerciales, sino que compite de manera justa.
Por ello, no puede permitirse ningún intento unilateral de limitar nuestras exportaciones o de castigar nuestros procesos productivos.
Defender el acero y el aluminio mexicanos no significa cerrar las puertas al comercio internacional, sino asegurar condiciones de igualdad y justicia comercial. En ese sentido, el T-MEC ha violado sistemáticamente en los últimos meses en materia de exportación de acero y aluminio mexicano.
Por eso, desde mi responsabilidad como presidente de la Comisión de Seguimiento a la Implementación y Revisión del T-MEC en el Senado, he reiterado que nuestra prioridad es cuidar los intereses de México y garantizar que la justicia y el bienestar de nuestra gente estén presente en cada cláusula, cada anexo y cada medida comercial, alineados con un principio fundamental.
México ha avanzado enormemente en sus estándares de producción, en el cumplimiento de normas ambientales y en la defensa de los derechos laborales. Si tenemos que defenderlo, lo haremos con argumentos, datos y convicción.
En los próximos meses, el Senado acompañará este proceso con seriedad y apertura. Escucharemos a todos los sectores, analizaremos los posibles escenarios y construiremos, junto con la Secretaría de Economía, una posición que defienda lo que somos y proyecte lo que queremos ser: un país competitivo, justo y soberano.
Defender el acero y el aluminio mexicano es defender el trabajo, la dignidad y el futuro de nuestro pueblo.
Esa será, sin duda, nuestra mayor fortaleza en esta nueva etapa del T-MEC.
Compartir en: